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19 de marzo de 2019

“Nos alzaremos como el océano”: huelga mundial de jóvenes contra el cambio climático

Una enorme cantidad de jóvenes de todo el mundo participaron el viernes 15/3 de la huelga de estudiantes por el clima.

Con epicentro en Europa –donde tuvieron lugar manifestaciones de decenas de miles en París, Berlín, Munich, Madrid y Bruselas, entre otras-, la movilización se extendió a más de un millar de ciudades de todos los continentes, con un indudable protagonismo de adolescentes.

“Nos alzaremos como el océano”, rezaba una de las infinitas -e ingeniosas- pancartas que caracterizaron el clamor de este movimiento ante la depredación ambiental del capital y sus Estados: un calentamiento global sin precedentes (las dos décadas más calurosas de las que se tengan registro), inundaciones, sequías y desertificación, la creciente migración forzosa por estas causas (se estiman 210 millones de “refugiados climáticos” en la última década), contaminación de las napas y los mares y una lista interminable.

La movilización de hoy viene precedida por una intensa agitación de los jóvenes europeos, que tuvo como puntapié la decisión de la secundaria sueca Greta Thunberg de no asistir a la escuela los viernes para protestar frente al Parlamento de su país, en reclamo de medidas para la reducción de emisión de gases de efecto invernadero. Thunberg lleva meses manteniendo esta modalidad, que ha sido replicada con fuerza en países como Bélgica e Inglaterra, junto a fuertes concentraciones.

Thunberg denuncia el incumplimiento de los Acuerdos de París de 2015-2016, suscripto por 195 países con el propósito declarado de evitar que la temperatura global supere los 2 grados por encima de los niveles preindustriales. 

La falta de medidas de fuste en estos años puso de manifiesto la impostura de aquel acuerdo, establecido en una cumbre financiada por los propios monopolios contaminantes (Volkswagen, empresas de energía nuclear) y realizada en un estado de excepción y de represión a las manifestaciones en su contra. El Acuerdo no establecía sanciones para quienes lo incumplan y se contradecía incluso con las planificaciones presentadas por los países en materia de emisión de gases de efecto invernadero, cuya suma suponía un aumento no menor a tres grados para fines de siglo XXI –con derivaciones catastróficas.

De allí a esta parte, Donald Trump –quien cataloga al cambio climático de “cuento chino”- retiró a Estados Unidos del Acuerdo (2017) y tuvo lugar en la ciudad polaca de Katowice una cumbre climática (2018) en la que tanto EEUU como Rusia, Arabia Saudita y Kuwait rechazaron precisar metas. Otros negacionistas del cambio climático han llegado al poder en estos años, como Jair Bolsonaro. Al calor de la crisis, los gobiernos cierran filas con los monopolios de sus países.

El tema es a su vez un terreno de demagogia para otras potencias. El mandatario Emmanuel Macron ha agitado la “defensa del medio ambiente” en sus choques contra Estados Unidos, y justificó con argumentos “anticontaminantes” el aumento de combustibles que detonó la rebelión de los chalecos amarillos. Esta semana discurseó sobre el asunto en la IV Asamblea de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (aunque recibió en su país una denuncia de ONG’s firmada por dos millones de personas por la falta de medidas concretas de su gobierno frente al cambio climático).

Debe advertirse sobre los múltiples intentos de sectores del imperialismo y la burguesía de cooptar para sus fines políticos a este vigoroso movimiento por el clima (como mostraron los elogios que le dedicó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker). El capitalismo y sus gobiernos se han demostrado definitivamente incompatibles con las aspiraciones de estos jóvenes.

En su discurso frente a la mentada conferencia climática de Katowice, Greta Thunberg señaló que “si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar, tal vez deberíamos cambiar el sistema en sí mismo”. Llevar la idea hasta sus últimas consecuencias plantea la unidad de estos jóvenes con la clase obrera, por el fin del capitalismo y sus gobiernos y el paso a una etapa superior de la humanidad y de su entorno.
 

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