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28 de marzo de 2019

Mujeres del suplemento femenino L'Osservatore Romano denuncian censura del Vaticano y renuncian

Es el equipo que publicó las denuncias de los abusos contra las monjas dentro de la Iglesia.

Con un comunicado difundido en las principales agencias de prensa de Europa, han presentado su renuncia la directora Luceta Scarafía, el comité editorial y las redactoras del suplemento femenino de L'Osservatore Romano “Mujer, Iglesia y Mundo”, de salida mensual.

El equipo periodístico del suplemento sostiene que "no han encontrado el apoyo de la nueva dirección de L'Osservatore Romano'" y que "se ha vuelto a la selección de mujeres de arriba, a la elección de colaboradores que aseguran obediencia y a renunciar a cualquier posibilidad de abrir un verdadero diálogo, libre y valiente", y que “tiran la toalla” porque se sienten rodeadas “de un clima de desconfianza y de progresiva deslegitimación”. Luceta ha escrito que “volvemos a la costumbre anticuada y árida de elegir desde arriba, bajo el control directo del hombre, a mujeres consideradas confiables”.

Luceta se refiere a los cambios acontecidos en el área de comunicación del Vaticano en el mes de enero, previos a la cumbre de abusos que concluyó con la preservación del tratamiento de los casos en los marcos de la Iglesia. En ese momento fue sustituido subrepticiamente el director del Osservatore Giovanni María Vian, elegido bajo el papado de Ratzinger, por Andrea Monda. También ingresaron Andrea Tornielli y Paolo Ruffini, cercanos al Papa, con quienes Francisco armó una Secretaria de Comunicaciones afín. En ese momento renunciaron los portavoces Greg Burke y Paloma García Ovejero, próximos al secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolín.

Luceta, conocida como “la única feminista del Vaticano”, ha denunciado ampliamente los abusos dentro de la Iglesia de curas contra monjas y que “no ha nombrado ni una comisión para demostrar que el problema [del abuso sexual contra las mujeres en la Iglesia] existe”. Además plantea públicamente que la violación de las monjas es el origen de los abortos impuestos y de los hijos no reconocidos por los curas. Luceta recibe los casos de monjas que temen hablar de todo el mundo. “En la historia de la Iglesia hay siglos de cultura en los que la mujer es considerada una tentación peligrosa. Estas violencias, aunque denunciadas, son consideradas transgresiones consentidas, incluso las han llamado ´historias románticas´, para enmascarar los abusos.” Luceta también es defensora del aborto porque considera que “es un pecado pero no un delito”.

L´Osservatore Romano se había hecho eco de las denuncias de abuso sexual contra monjas dentro de la Iglesia católica y había publicado una importante investigación sobre la subordinación y humillación a la que son sometidas miles de mujeres religiosas que trabajan como siervas en casas de cardenales, obispos y sacerdotes en Roma.

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