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16 de mayo de 2019

Tsunami educativo contra Bolsonaro

Más de un millón y medio de manifestantes repudiaron en todo Brasil los recortes a las universidades y la reforma previsional en carpeta.

Estudiantes y educadores brasileños protagonizaron ayer una masiva huelga nacional educativa, contra los recortes educativos de Jair Bolsonaro y su plan de imponer una brutal reforma previsional.

Las protestas del presidente ultraderechista, que desde su paso por Texas calificó a los manifestantes de “idiotas útiles, imbéciles que están siendo usados como masa de maniobra por una minoría maliciosa”, se despeñan ante una jornada que congregó a más de un millón y medio de manifestantes en cerca de 170 ciudades, en los 27 estados del país.

“Bolsonaro, preste atención, quite sus manos de la educación” fue uno de los múltiples cánticos de repudio al reciente recorte, por parte del ministro de Educación Abraham Weintraub, de un recorte del 30% en el presupuesto de universidades e institutos federales (91 millones de reales), que amenaza su continuidad a corto plazo y se integra a un gigantesco ajuste en el área educativa. Los ajustes confluyen con estímulos para el pasaje a la educación privada, y con una abierta avanzada fascistoide del gobierno: Weintraub declaró que los recortes caerán sobre aquellos liceos “que promuevan el desorden” y que el socialismo es un “cáncer” que hay que extirpar de las aulas, mientras  que Bolsonaro viene de crear por decreto una Subsecretaría de Fomento a las Escuelas Cívico-Militares, para su fin de crear una en cada capital del país.

Los estudiantes secundarios y universitarios representaron el mayor caudal de la jornada, junto al conjunto de los sindicatos docentes –que, en el caso de los de universidades estaduales, se encuentran hace más de un mes en huelga contra el congelamiento de sueldos desde 2015. La no apertura de entre el 80 y el 90% de las escuelas públicas marcó la contundente adhesión de los educadores a la huelga.

La organización Luta Pelo Socialismo destacó en su página la participación solidaria de trabajadores de numerosos gremios, señalando que “el grito ‘unidos, unidos, el estudiante junto con el trabajador’ orientó las manifestaciones, como en el caso de Belo Horizonte, que, según los organizadores, reunió a más de 200 mil personas”. Entre otras concentraciones multitudinarias estuvieron las de San Pablo, donde está la mayor universidad del país; de Río de Janeiro (pese a una lluvia persistente), de Salvador y Manaus; fueron más de 100 mil personas en Fortaleza, 60 mil en Brasilia, 50 mil en Recife, 30 mil en Florianópolis y 20 mil en João Pessoa. Pero la comunidad educativa, incluidos los padres de los estudiantes, tomó la posta también en pequeñísimas ciudades de regiones como el Amazonas.

Los manifestantes se hicieron eco a su vez de otros flancos de crisis del gobierno: en San Pablo y Río se oyeron los cánticos denunciando que “hay plata para las milicias y no para la educación”, en referencia a los avances judiciales sobre el hijo del presidente por su vinculación con las criminales milicias paramilitares que han invadido las favelas. El escándalo se suma a las internas sin saldar al interior del gobierno, y al marcado retroceso de la economía.

La marea de ayer se constituye como la primera revuelta masiva contra Bolsonaro desde las marchas del movimiento de mujeres que clamaron Ele Não (“Él No”) ante su ascenso electoral, siete meses atrás. Habrá una nueva jornada educativa el 30.

Se hace vital, como se expresó en numerosas oportunidades en la jornada, dar una continuidad a las luchas, profundizando las acciones, para quebrar las avanzadas del gobierno derechista. El próximo 14 de junio está convocada una huelga general: la clase obrera y el conjunto de los explotados tienen allí una cita clave, para organizar desde esa base la derrota de la reforma previsional.

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