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22 de mayo de 2019

Bolivia: ley de Libertades Religiosas, el Estado al servicio del poder clerical

La reciente aprobación de la Ley de Libertades Religiosas, contrariamente a lo que afirma el gobierno, no se formuló para garantizar el ejercicio del derecho que cualquier ciudadano tiene de profesar,  o no, libremente una religión.  Esta Ley, niega en los hechos, el ESTADO LAICO (CPE, 2009), porque se centra en extender  para las  iglesias evangélicas, los privilegios de que gozaba la iglesia católica.

Como buen bonapartista burgués Evo Morales, que nunca dialoga con los sectores populares,  se sentó a negociar -entre sonrisas y halagos-  las demandas de las iglesias evangélicas. Bajo las luces de las fiestas de fin de año, el 24 de diciembre del año pasado, Morales, junto a una delegación de alto nivel (ministro de la Presidencia y los presidentes de las dos Cámaras legislativas) recibió en la Casa del Pueblo -en audiencia privada-  a los principales representantes de las iglesias evangélicas. Ahí se transó la elaboración de la Ley promulgada en abril de este año.

Más impuestos para los trabajadores y menos impuestos para los lucradores

Una de las concesiones más importantes  que hace esta ley a las iglesias evangélicas, es aquella que les permite seguir asaltando los bolsillos de sus creyentes y sin pagar impuestos reales al Estado.

En medio de una reforma tributaria anti-obrera en camino, que sacudirá aún más los bolsillos de las familias trabajadoras y beneficiará también más a los grandes capitalistas, las iglesias evangélicas gozarán de impuesto diferenciado,  gracias a que en esta nueva Ley figurarán como “instituciones sin fines de lucro”. Nada más falso. Toda la población sabe la vida de lujos que tienen los líderes religiosos, gracias a los diezmos de los creyentes pobres a los que la religión los vuelve más pasivos,  pues alivian su realidad económica de supervivencia esperando el paraíso prometido en la “otra vida”.  

Se garantiza la injerencia moralista religiosa en la educación

El gobierno y la iglesia saben que la clave para que la población abrace las doctrinas pro estatus quo es controlar la educación. Es decir, que para tener nuevas generaciones de ovejas sumisas deben intervenir en los colegios. El pacto Gobierno-Iglesias fue sellado tanto en una reunión con la iglesia evangelista, donde su representante manifestó: “Nos llenó de mucho ánimo escuchar al presidente pidiendo a la Iglesia evangélica que sea un aliado en los temas sociales”; así lo hizo en una reunión anterior con la iglesia católica -en julio del año pasado-, con la presencia del recién ungido cardenal Ticona. El punto común fue la coordinación conjunta de “proyectos sociales que preserven valores y resguarden la vida y la familia”. ¡Los valores machistas y el resguardo de la vida de un embrión por encima de la vida de las mujeres que se ven obligadas a abortar, está claro!

Así, el gobierno dio la venia a las iglesias para implementar sus programas educativos doctrinarios, no sólo en sus espacios de acción  -como colegios de convenio, universidades católicas y evangélicas- sino, en otros espacios no confesionales abiertos por el gobierno. Es decir, un rol que le pertenece exclusivamente al Estado, se estaría delegando a las iglesias conservadoras, reaccionarias, machistas, homofóbicas,  anti-aborto legal y pro violencia hacia las mujeres, enemigas de la educación sexual y científica, en resumen: ANTI DERECHOS.

Una alianza estratégica

La Ley de Libertades Religiosas, y los constantes “acuerdos” (pactos) constituyen nuevas concesiones al poder eclesial para que cumpla su rol de contención de las luchas -mucho más en épocas de crisis venideras-, la mantención del orden social vigente, que oprime doblemente a las mujeres. El gobierno representante de la burguesía nativa y partidario del orden social explotador existente, tiene hoy en las iglesias evangélicas -así como ya tenía en  la iglesia católica- a los garantes para que las masas trabajadoras en vez de revolución pidan resurrección.

Al gobierno de Evo Morales que hoy se encuentra en una crisis política profunda, este pacto con la iglesia evangélica le garantiza votos para las elecciones presidenciales.

Las mujeres y los niños, las víctimas eternas del poder clerical

La ideología de subordinación para las mujeres y poder patriarcal para los hombres -principalmente para los curas o líderes religiosos- que predican todas las iglesias en general de la mano del régimen de opresión capitalista, es la responsable de la violencia que sufrimos mujeres y niños por igual, como elementos del último eslabón de poder y dominación.

No importa que las madres bolivianas seamos las que garanticemos el sustento de nuestros hogares a través del trabajo informal o de asalariadas, o a la vez sigamos de esclavas en el hogar -ahí nos quieren-, para la iglesia siempre tendremos un rol subordinado respecto a nuestras parejas, padres, hermanos, etc. Por ello se creen con el derecho de disponer de nuestros cuerpos  y nuestras vidas. En lo que va del año hay una treintena de feminicidios, asimismo, múltiples e indignantes casos de abuso y maltrato infantil. Sólo las dos últimas semanas de abril los casos públicos de tres niñas de 11, y 13 años en Pando, Santa Cruz y El Alto violadas y embarazadas y obligadas a seguir su embarazo o  abortar en la clandestinidad y morir. Todo esto y más con la sacrosanta bendición de la iglesia.

Mientras el mundo condena al Vaticano por el encubrimiento de los curas pederastas (escándalo que justamente hoy pone a la iglesia católica en una de las mayores crisis institucionales), se suma la crisis económica  en Bolivia y el mundo, que permite a las iglesias evangélicas, nutrirse de masas trabajadoras.

Exigimos un Estado Laico

Mientras continúe la  alianza criminal entre el Estado  y la Iglesia,  nuestra situación de opresión, violencia y pobreza continuará. En Bolivia, formalmente “rige el Estado laico” pero como todas las reformas progresistas hechas por el MAS, han sido formuladas para el discurso. En la práctica Evo Morales les da más poder a los jerarcas de las iglesias que viven alejados de la realidad de sus bases de creyentes y  reciben beneficios por partida doble: evadiendo impuestos (a través de exenciones impositivas) y a través de los diezmos.

La vulneración al principio de Estado Laico,  se relaciona con los intereses de opresión de las clases explotadas que tienen los capitalistas. La Ley de Libertades Religiosas no sólo amplía los privilegios de las iglesias sino que sobrepone los derechos de éstas por sobre los derechos de los ciudadanos.

Exigimos se garantice el Estado Laico, que significa cero financiamiento o inversión presupuestaria estatal para las iglesias, nula intervención de las iglesias en la educación, educación sexual laica, científica e integral, suplantación de los feriados religiosos por días libres para las familias trabajadoras sin imposiciones de las agendas religiosas, debate del aborto sin intromisión de los moralismos religiosos. Libertad de culto sí, pero sin privilegios ni apoyo estatal a las instituciones religiosas.

Hay que luchar por la anulación de la Ley de Libertades Religiosas, que está hecha para privilegiar a las instituciones religiosas por sobre cualquier otro ciudadano.

 

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