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14 de junio de 2019

Brasil: millones en el paro general contra la reforma previsional

Piquetes, movilizaciones y actos en las rutas y ciudades de todo el país.

Jair Bolsonaro no la va a tener fácil para avanzar con los golpes que busca imponer contra las masas. Es lo que muestra la poderosa huelga general que se procesa hoy en Brasil (la primera realizada desde la asunción del ex militar) contra la reforma previsional en carpeta.

La medida, convocada por las doce centrales sindicales, ya desde temprano exhibió su contundencia con la paralización de servicios de transporte en al menos 63 ciudades de 21 Estados y en el DF, incluso habiendo recientes decisiones de la Justicia que prohíben paros en el sector. Había paros de subte en San Pablo (se detuvieron varias líneas, con un fuerte impacto en la ciudad más grande del país), en Porto Alegre, Brasilia y Belo Horizonte.

La jornada se destaca por una cantidad fenomenal de piquetes, movilizaciones y actos, superando anteriores paros generales; los cortes y movilizaciones se desplegaban en numerosísimas rutas y avenidas, en las principales ciudades de todo el país. Pero también se registraban movilizaciones masivas en pequeños distritos. La consigna “Fuera Bolsonaro” estuvo presente en numerosos cánticos y banderas.

La medida fue muy destacada en el sector industrial. En el ABC, polo productivo de la periferia de San Pablo, se paró en automotrices como Mercedes Benz y Volskwagen. El paro fue también fuerte en el sector petrolero, incluso con piquetes en las refinerías.

De conjunto, la movilización se extendía a un sinfín de gremios de la salud, Correos, aguas, judiciales, portuarios, químicos, camioneros, entre muchos otros; y también a trabajadores agrícolas, familias campesinas y movimientos en lucha por la tierra. Fue destacada en los trabajadores de la educación, que vienen protagonizando importantes y extendidas huelgas; el día arrancó con escuelas y universidades cerradas en regiones como Distrito Federal, Río de Janeiro, San Pablo, Rio Grande do Sul, Sergipe, Minas Gerais y Pará. La policía de carreteras federales se pronunció en favor de la huelga, denunciando las medidas del Supremo Tribunal Federal que impedían el derecho a ejercerla.

Otro aspecto clave fue la fuerte adhesión de la juventud, que viene de protagonizar dos colosales jornadas nacionales contra los recortes en la educación, y hoy se unió a la clase obrera en los piquetes y en actos conjuntos.

No faltaron los aprestos represivos por parte del gobierno. Se registraron violentos ataques policiales contra la concentración obrero-estudiantil en la Universidad de San Pablo, con quince estudiantes detenidos; contra un acto de trabajadores de transporte frente al garaje de una empresa (cerca de 60 detenciones); en Goiana y en Río de Janeiro, donde se dispersó con gases el bloqueo en la Avenida Brasil, uno de los principales accesos.

Reforma

En vísperas del paro, el miembro informante en la comisión de Diputados presentó una nueva propuesta de la reforma previsional, que lima aspectos importantes del planteo original: “la nueva propuesta eliminó la posibilidad de crear un régimen de capitalización y excluyó la adhesión de Estados y municipios. Suavizó también las reglas de jubilación para maestras, al reducir su edad mínima de jubilación a 57 años desde 60, y deja intactos los sistemas de pensiones no contributivas y del sector rural”. El gobierno se ha visto obligado a ello por la dificultad de avanzar en la aprobación de la reforma, que requiere de una mayoría calificada (tres quintos de los votos) en dos rondas de votación en cada cámara; busca el compromiso de los restantes partidos patronales, que todavía no han comprometido sus manos arriba pese a manifestar su acuerdo en una política de ajuste (incluido en ello los gobernadores del PT, por más que el ex partido gobernante diga repudiar la reforma). En este camino, ya ha tenido que dejar afuera del ajuste a las jubilaciones de los militares, que significan un monto cuantioso.

Incluso cuando la nueva propuesta mantiene un ataque colosal contra las masas (aumento de la edad mínima, congelamiento de la jubilación hasta 2024, mínimo de 20 años de contribución para los hombres, etc…), las modificaciones realizadas podrían agudizar la ya salada crisis interna. Por lo pronto, habrá que ver cómo las digiere el ministro de Economía Paulo Guedes, que había anticipado su renuncia en caso de que la reforma no fuera aprobada, sin precisar hasta dónde llega su tolerancia.

Con una economía al borde de la recesión, crisis de todo tipo al interior del gabinete, denuncias por corrupción y las revelaciones, días atrás, de las manipulaciones del otrora juez y actual ministro de Justicia Sergio Moro en la causa Lava Jato, Bolsonaro se juega en la aprobación de la reforma previsional la estabilidad –y hasta la continuidad- de su gobierno.

El paro general de hoy, que constituye el tercero en los últimos dos años, plantea profundizar las medidas de lucha hasta lograr la derrota de la reforma, asestando un golpe fundamental a este gobierno de guerra contra la población trabajadora, con valiosas implicancias continentales.

 

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