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22 de junio de 2019

Los anuncios de la Reserva Federal: ¿hacia una guerra de monedas?

La Fed cierra filas con Trump

En medio de una nueva escalada en la guerra comercial, la Reserva Federal de Estados Unidos ha dado una señal muy fuerte para avanzar en una rebaja de sus tasas de interés.

Los tres años de la administración Trump estuvieron signados por un enfrentamiento directo contra la política monetaria de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés), el Banco Central de los Estados Unidos, la cual consistió en una suba progresiva de los tipos de interés. La rivalidad se entiende a la hora de contrastar esta política con la llevada adelante por el gobierno, la cual se basa en rebajas impositivas, empleo barato y, sobre todo, guerra comercial. La contradicción es evidente: mientras Trump busca una expansión en su economía, la Reserva Federal desarrolla una política contractiva.

Esto viene ocurriendo pese al cambio de timón realizado en la Fed en el 2017, cuando el presidente impulsó a Jerome Powell como recambio de Janet Yellen. Sin embargo, el actual chairman del banco, continuó con el rumbo de su predecesora, lo cual generó una relación muy turbulenta con el presidente Trump, con múltiples amenazas y acusaciones, hasta el punto de analizar la destitución en febrero pasado del mandatario de la Reserva Federal, según reveló Bloomberg esta semana.

Sin embargo, las expectativas han cambiado: sobre la base de las declaraciones y minutas de reuniones directivas de la Fed, los especuladores de Wall Street descuentan un proceso de recorte en las tasas de interés en el futuro cercano y los especialistas esperan dos bajas durante este año. La nueva situación está siendo festejada con una suba generalizada en la bolsa estadounidense.

¿A qué se debe este giro en su política monetaria? En principio, los números de Estados Unidos comienzan a mostrar cierta debilidad que amenaza con convertirse en tendencia: crecimiento en los datos de desempleo, desaceleración en los niveles de actividad, una tasa de inflación por debajo de la meta del 2%, información que se ve consolidada en las conclusiones de los informes de diversos organismos internacionales, entre ellos el FMI, los cuales advierten sobre la posibilidad de una recesión en el futuro cercano.

Sin embargo, no es casualidad que estos anuncios se den en medio de una nueva escalada en la ofensiva de Trump hacia sus rivales comerciales. La amenaza de imponer aranceles a México bajo condición de frenar la inmigración ilegal hacia el país del norte, la escalada bélica sobre Irán, y el ataque directo a China mediante imposiciones tarifarias a sus exportaciones y el veto contra la tecnológica Huawei bajo el pretexto de proteger la “seguridad nacional” (un clásico), es el marco en el cual Powell ha decidido respaldar al presidente estadounidense en su cruzada.

De efectivizarse, la relajación en política monetaria de la Reserva Federal servirá para contrarrestar la política de China de mantener el valor del Renminbi bajo mediante devaluaciones, lo que Trump denuncia como “manipulación de su moneda” por parte del país asiático. Los reclamos del presidente no sólo apuntan al comportamiento chino, sino que van directamente dirigidos hacia el frente interno, planteando la necesidad de poder responder depreciaciones monetarias extranjeras con devaluaciones propias para competir por la colocación de sus productos en el mercado internacional. En criollo: Donald Trump busca sumar una guerra de monedas a la guerra comercial.

 

Sin embargo, no se trata sólo de una respuesta hacia China. La Unión Europea viene desarrollando una política de tasas de interés neutras o incluso negativas desde hace varios años, pero los dichos del presidente del Banco Central Europeo, que indicaron la posibilidad de hundir aún más la tasa de interés europea llevaron a una devaluación importante del euro frente al dólar, lo cual desató la ira de Trump en Twitter. Su mensaje fue clarificador: “Mario Draghi acaba de anunciar nuevos estímulos, lo que inmediatamente dejó caer al euro frente al dólar, lo que hace más fácil para ellos competir contra los EE.UU. Han estado saliéndose con la suya con esto durante años, junto con China y otros”.

El caso europeo demuestra la incapacidad que la política monetaria expansiva puede llegar a tener en economías excesivamente endeudadas: las tasas de interés negativas del BCE datan desde el 2016 y fueron ejecutadas para apuntalar el crecimiento de sus países miembro, sin embargo, lo único que podemos observar son países quebrados como Grecia e Italia, gigantes financieros como el Deutsche Bank al borde de la quiebra y fuertes tendencias hacia la disgregación de la Unión Europea como respuesta.

La economía estadounidense no es ajena a este escenario, con un nivel de deuda que asciende a más del 100% del PBI norteamericano, existen serias dudas sobre la capacidad de reactivación que pueda llegar a tener una relajación monetaria, las cuales se ven reflejadas por ejemplo, en el alza en el precio del oro, el refugio por excelencia de los capitalistas frente a escenarios de incertidumbre. Recordemos que la crisis mundial del 2008 fue desencadenada luego de la explosión de la burbuja financiera fogoneada por tasas de interés muy bajas en Estados Unidos.

Finalmente, la Fed ha cedido a los reclamos de Donald Trump en un movimiento que promete generar grandes turbulencias en el futuro cercano. Asistimos a la evolución de la guerra comercial hacia la guerra monetaria en escala planetaria.

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