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4 de julio de 2019 | #1555

La lucha docente-estudiantil en Costa Rica

La hoja de ruta del FMI en América Latina profundiza las huelgas
Por Amanda Martín secretaria adjunta de Ademys
La lucha docenteestudiantil en Costa Rica

La región centroamericana asiste a masivas protestas y levantamientos.

Hace más de un mes que en las calles de Costa Rica se producen paros docentes escalonados en contra de la ley de Empleo que restringe el derecho a huelga y contra la ampliación de la lista de servicios públicos esenciales, entre ellos la educación. Estos paros se han dado en simultáneo con la gran huelga de los profesores chilenos, que entró en su quinta semana por reclamos salariales y contra una reforma que implica un recorte en materias clave.

En las últimas horas se conoció la renuncia del ministro de Educación costarricense, Edgar Mora.

“Criminaliza la protesta social, amenaza con disolver los sindicatos y despedir a funcionarios que defiendan sus derechos, lo que dejará indefensa a la clase trabajadora ante los abusos que ocurran desde el gobierno”, informa la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) en su página web sobre la ley de Primer Empleo. Entre tanto, el otro proyecto busca ampliar la lista de servicios esenciales donde la huelga será prohibida, incluyendo sistema hospitalario y la educación pública en ese listado.

Por esa razón, el jueves 6 de junio se lanzó, por parte de esta asociación, un paro con cese de actividades que inició acompañado por una movilización nacional por las calles de San José, capital del país. Los días 7, 11, 18 y 25 de junio, los docentes protagonizaron estos paros con el apoyo central de los estudiantes secundarios, que acompañan con sus reclamos la lucha educativa, contra las pruebas estandarizadas y los problemas de infraestructura escolar.

Un dato a tener en cuenta es que la lucha callejera, con barricadas para enfrentar la represión estatal, está recogiendo apoyos. Los transportistas salieron a bloquear el acceso al principal puerto comercial del país, en rechazo a la entrada en vigor de un nuevo impuesto, y también reclamaron la renuncia del ministro de Educación en apoyo a las reivindicaciones de estudiantes y maestros.

Para tratar de desactivar la ola de protestas, el presidente centroizquierdista Carlos Alvarado (del Partido Acción Ciudadana), que se ha valido innumerables veces de la represión, anunció ahora la realización de una mesa de diálogo.

La ruta del FMI

Estas huelgas se vienen desarrollando en un país convulsionado por la aplicación de los planes del FMI, que incluyó en diciembre pasado la aprobación de una reforma tributaria que aumentó los impuestos al consumo y recorta el gasto público, después de sortear una huelga de tres meses de los trabajadores estatales. Las movilizaciones que realizan ahora los transportistas son un coletazo de aquel proceso.
En esa oportunidad, las dificultades para seguir la lucha tenían que ver con el rol de las direcciones sindicales que fueron varias veces superadas en votación para continuar la huelga y las expectativas colocadas en la Justicia, que actuaron como un freno para darle continuidad a la intervención de los trabajadores.

La región centroamericana se encuentra conmovida también por las protestas en Honduras contra las reformas educativa y de salud, frente a las cuales el gobierno proimperialista de Juan Orlando Hernández sacó a las calles al Ejército. Los manifestantes reclaman que se vaya el gobierno. En Nicaragua, el intento de imponer una reforma previsional a la medida del FMI desató el año pasado una insurrección.

Haití también fue sacudido por grandes levantamientos contra el gobierno de Jovenal Moïse.

En Costa Rica es necesario avanzar en la lucha por el derecho a huelga, por todas las reivindicaciones educativas, el esclarecimiento del asesinato del dirigente indígena Sergio Rojas, contra los planes del FMI, el no pago de la deuda externa y una salida independiente de los trabajadores a la crisis.

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