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24 de julio de 2019

Ecuador: paro y protestas contra el ajuste fondomonetarista de Lenin Moreno

Con asambleas en los barrios y en los lugares de trabajo, cortes de rutas nacionales, cacerolazos en las principales plazas del país, movilizaciones de miles hacia el centro de Quito y Guayaquil, tuitazos y un paro nacional de cinco días, los trabajadores y los campesinos ecuatorianos lograron saltar el cerco mediático, resistieron las represiones policiales y se alzaron contra el gobierno proimperialista de Lenin Moreno, que en abril de este año, junto con el Acuerdo Nacional 2030 y el Fondo Monetario Internacional (FMI) acordaron un préstamo de 4.200 millones de dólares, destinados a reestructurar la economía del país en el plazo de los próximos tres años, siempre y cuando se respeten los puntos acordados: reforma laboral y reforma jubilatoria con un plan de austeridad económica. También se denuncia la entrega del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a los Estados Unidos, lo que pone en riesgo su vida; y la entrega del aeropuerto de la isla Galápagos al ejército estadounidense.

Desde hace tres semanas y con presión desde las bases, la Asamblea Nacional Ciudadana (ANC), el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la Confederación de Organizaciones Indígenas (FEI) y la Federación de Organizaciones Campesinas del Litoral (FECAOL) se vienen organizando para enfrentar la ofensiva del gobierno y defender sus conquistas. La convocatoria fue a través de redes sociales, ya que los medios de comunicación afines al oficialismo ocultaban la situación descaradamente. El lunes 15, la lucha se desplegó en más de veinte provincias con un acatamiento sin precedentes en los últimos catorce años y se extendió durante cinco días. Exigen, también,  la libertad de Omar Delgado, dirigente de la Asociación de Trabajadores y Trabajadoras del Transporte (ASOTRASET), detenido junto a once manifestantes, que han iniciado una huelga de hambre. En Quito, trabajadores de la salud movilizados corearon “Fuera Lenin fuera” y se impulsó ese hashtag en las redes sociales. También había pancartas con la consigna “No al FMI”.

Los campesinos, nucleados en la FECAOL, fueron uno de los pulmotores de la huelga. En un comunicado oficial declararon que "revive la lucha social [...] con un llamado campesino de desesperación y esperanza, por nuestros campos, por nuestra comida, por nuestra patria". Lograron garantizar el corte total de las principales rutas del país, denunciando que “las políticas agrarias del Ejecutivo [...] benefician a terratenientes y transnacionales” (Resumen Latinoamericano, 17/7). Por si ello fuera poco, la reforma también anula las leyes que obligaban a las empresas de extractivismo minero y petrolero a garantizar agua potable en la región y respetar a las comunidades indígenas, un aval a la usurpación de sus territorios.

Reforma laboral y jubilatoria

El FMI "recomendó" al gobierno seguir un plan de austeridad extremo para "subsanar la deuda del gobierno saliente" (El Comercial, 3/4), en referencia al gobierno de Rafael Correa. Moreno se vale de esa "pesada herencia" para hacer recortes presupuestarios en educación y salud, privatizar las principales empresas públicas y eliminar los subsidios al precio del combustible.

Con la represión a las protestas, Moreno, nuevamente, corre detrás de Correa. De la regimentación de los sindicatos que limitaba las medidas de protestas, se ha pasado a una ofensiva más amplia contra el derecho a huelga. Una medida anticipada para hacer pasar la reforma laboral sin obstrucciones. El Acuerdo Nacional 2030 quiere "modernizar" el Código del Trabajo, extendiendo la jornada laboral a seis días y hasta doce horas diarias, sin pago por horas extras. El gobierno también quiere subir la edad jubilatoria a 75 años.

Moreno, amigo fiel del imperialismo

El paquete de ajustes y reformas fue saludado, naturalmente, por sus mentores. Mike Pompeo, secretario de Estado, llegó a Ecuador luego de su visita por Argentina, declarando a Moreno que "Trump está muy agradecido de contar con amigos como usted". El presidente juega tan a favor de los especuladores financieros y los pulpos petroleros, como de las políticas de coloniaje norteamericanas: se concedió al Ejército de Estados Unidos "la utilización del aeropuerto de las islas Galápagos en caso de emergencia o misiones contra el narcotráfico u otras actividades ilegales (France 24, 21/6)", un saqueo abierto a la soberanía nacional, que servirá de estrategia militar a Estados Unidos para reforzar su intromisión imperialista en la región. En Argentina, cabe agregar, Pompeo pactó con Macri la militarización de la Triple Frontera.

Sobre la huelga que atravesó a todo el país, Moreno permaneció en absoluto silencio. Los medios de comunicación oficialistas, por su parte, taparon por completo lo que se evidenciaba en las calles. Se dedicaron a colmar sus titulares con cortinas de humo durante toda la semana. Las investigaciones judiciales por corrupción que disparan a mansalva contra cualquier allegado a Correa, actualmente refugiado en Bélgica, no tocan nunca a Moreno. Sin embargo, la familia del actual presidente está inmersa en el caso Inapapers -una cuenta off shore que recibió, injustificadamente, 18 millones de dólares de parte de una contratista.

Salida de los trabajadores

Está claro que Moreno no tiene nada para ofrecerle a los trabajadores. Sus políticas de ajuste fondomonetarista son un golpe directo a las condiciones de vida de los campesinos y trabajadores. Pero para llevar la lucha a la victoria, los trabajadores y campesinos deberán superar también los límites del correísmo, que inició las políticas de ajuste, regimentó las organizaciones obreras e inclusive ungió a Lenin Moreno como su sucesor, quien terminó rompiendo con él.

Que viva la lucha de los campesinos y trabajadores ecuatorianos.

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