fbnoscript
11 de septiembre de 2019

Brasil: huelga general de los trabajadores del correo contra las privatizaciones y la reforma laboral

“Greve Geral de resistência nacional”

El gobierno Bolsonaro, envalentonado por el avance en el Congreso de la ley de reforma previsional, ha lanzado un nuevo paquetazo de privatizaciones de empresas estatales y ataque a los trabajadores, apoyándose en la reforma laboral antiobrera sancionada durante el gobierno de Temer.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, ha sido investido de “plenos poderes” para ejecutar un Programa de Privatización Acelerada de 17 empresas: Empresa de gestión de activos (EMGEA); Agencia Brasileña de Fondos de Garantía y Garantías (ABGF); Servicio Federal de Procesamiento de Datos (SERPRO); Empresa de Información y Tecnología de la Seguridad Social (Dataprev); Menta; Empresa de Almacenes y Almacenes Generales de São Paulo (Ceagesp); Centros de Abastecimiento de Minas Gerais (Ceasaminas); Compañía Brasileña de Trenes Urbanos (CBTU); Empresa de trenes urbanos de Porto Alegre SA (Trensurb); Holy Spirit Dock Company (Codesa); Empresa de Comunicación de Brasil (EBC); Centro de Excelencia en Tecnología Electrónica Avanzada (Ceitec); Telebras; Oficina de correos; Eletrobras; Lotería instantánea exclusiva (Lotex) y Compañía de muelles del estado de São Paulo (Codesp).

Aunque constitucionalmente las privatizaciones debieran pasar por el Parlamento, Guedes ha declarado que no quiere esperar un año para su aprobación. Por eso -provocaciones mediante- quiere crear hechos consumados y obligar a los diputados a aprobarla.

El argumento presentado por el gobierno para ‘justificar’ la privatización es que se trataría de empresas que “no generan ganancias para el país y que cargan las arcas públicas”. Son mentiras: una investigación realizada por el diario O Globo demuestra que Correos, por ejemplo, registró una ganancia neta de 161 millones de reales en 2018; Eletrobras registró ingresos netos de 5,5 mil millones de reales en el segundo trimestre de 2019; los últimos datos públicos de Lotex (Lotería Instantánea Exclusiva) datan de 2016 y muestran que el Gobierno Federal ganó 13 mil millones de reales; y así el resto. Esto, a pesar del saqueo y el sabotaje capitalista-estatal.

El objetivo real de esta ‘matanza’ de empresas estatales es, por un lado, regalar -con negociados directos- empresas estratégicas y rentables a grupos capitalistas amigos, en primera fila pulpos imperialistas. Por el otro, los fondos obtenidos serán usados, no para ‘modernizar’ el Estado o para salud y educación pública, sino para el pago de la deuda-es decir para el cumplir con el capital financiero usurario.

La huelga del Correo

Una de las empresas claves es la del Correo, con 105 mil trabajadores en todo el país, que tiene el monopolio estatal. Guedes dice que el surgimiento del internet y los mails hacen anacrónica esta empresa pública. ¿Por qué entonces los capitalistas quisieran comprarla?

Para hacerla más apetecible a los capitalistas que se postulan para privatizar el Correo, se planean despidos masivos y ataques a las condiciones salariales y laborales de sus trabajadores. Como parte de esta ofensiva, el gobierno se negó a renovar el convenio colectivo de los trabajadores de la Empresa Brasilera de Correos y Telégrafos (ECT). Para hacerlo, piden la adecuación a la Ley Laboral de Temer. El Estado-patrón quiere sacar los plus por vacaciones, el pago de la bonificación de Navidad, disminuir la cifra del pago por trabajo nocturno, así como el del trabajo en feriados, etc. Las privatizaciones y la reforma laboral antiobrera van unidas.

La Federación Nacional de los Trabajadores del Correo había decidido iniciar una huelga general el 3 de septiembre, pero la mayoría de los dirigentes se inclinó por postergarla tras la gestión del Tribunal Superior de Trabajo, que planteó retomar las negociaciones con la promesa de mantener vigente el convenio colectivo si levantaban la huelga. Esto fue rechazado por los sectores más combativos, como los sindicatos de Minas Gerais y Paraiba. Cuando quedó evidenciado que eran ‘promesas’ sin base, masivas asambleas votaron iniciar la huelga el 11 de septiembre (ver video).

Las burocracias sindicales de las centrales obreras (en primer lugar la CUT), así como están dejando pasar la aprobación de la ley de reforma previsional reaccionaria, tampoco encaran una lucha de conjunto contra las privatizaciones y su zaga adjunta de despidos y ataques a los obreros. Es lo mismo que hizo la burocracia sindical argentina con la ola privatizadora de Menem y Cavallo en los ’90, con la diferencia que mientras en nuestro país una fuerte campaña mediática había volcado a sectores de la población a favor de la privatización con la ilusión de superar el desastre de los servicios públicos, las encuestas arrojan que en Brasil el 70% de la población rechaza las privatizaciones.

¿Enfrentar cada privatización por separado?

Corresponde, en cambio, una acción unificada de todo el movimiento obrero brasilero contra las privatizaciones, la reforma previsional y por la derogación de la reforma laboral antiobrera.

La huelga nacional de los trabajadores del Correo marca un camino. Así lo han entendido los propios trabajadores del Correo, que en sus asambleas votaron al grito de “Greve Geral de resistência nacional” (“huelga general de resistencia nacional”). Es necesario apoyar esta importante lucha obrera, formando comités de solidaridad en cada localidad donde participen todos los que apoyan esta lucha (estudiantes, jubilados, etc.) y convocando a plenarios sindicales de coordinación, empezando lógicamente por las 17 empresas amenazadas de privatización. La lucha por el paro general de todos los trabajadores del Brasil está plenamente planteada.

Como dicen los compañeros de Luta Pelo Socialismo (LPS) de Brasil: “Es solo con huelgas, ocupaciones en el lugar de trabajo y movilizaciones masivas en las calles que el gobierno dará marcha atrás en sus intenciones”.

Un triunfo de los trabajadores del Correo sería un fuerte golpe a la continuidad de Bolsonaro.

Compartir

Comentarios