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19 de septiembre de 2019

Perú: Fuerte represión contra la huelga minera

Conflicto contra la reforma laboral antiobrera

El 10 de septiembre la Federación Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú lanzó un paro general por tiempo indefinido y convoco a una marcha minera hacia Lima, la capital de Perú.

Esto vino precedido por una serie de huelgas y conflictos mineros en meses anteriores (La Corona, Contonga, etc.). Y por el gran paro minero-campesino-regional contra la instalación de la megaminera contaminante Tía María (ver https://prensaobrera.com/internacionales/65343-peru-el-proyecto-minero-tia-maria-se-posterga).

Los objetivos declarados del paro minero son no solo un aumento salarial sino, fundamental, la lucha contra la precarización laboral. Un decreto del gobierno de Vizcarra, el DS 345, lanzado el 31 de diciembre del año pasado, en plenas fiestas de fin de año, institucionaliza y refuerza la precarización laboral. Cerca del 70% de los mineros se encuentran en esa situación, con inestabilidad laboral, menores salarios, etc. La minería peruana exporta hierro, cobre, oro, plata, zinc y todo tipo de minerales: el 60% de las exportaciones del país.

La Federación Minera plantea un pliego de reclamos donde figura el pase a planta de los tercerizados, comisiones de seguridad paritarias (hoy en día la patronal y el gobierno tienen mayoría y desechan la mayor parte de los reclamos obreros), eliminación de las cámaras de filmación en lugares de trabajo (no invierten en seguridad, pero controlan y sancionan por  cualquier motivo a los mineros), pagos por trabajos en feriados y jornadas atípicas, etc.

Con un paro dispar, pero muy alto en numerosos sectores, la marcha minera irrumpió en Lima y conmovió a la ciudad y el país. El gobierno la recibió con una fuerte represión. El secretario general de la Federación Minera y gran parte de sus dirigentes, fueron detenidos a la salida de una reunión en el Ministerio de Trabajo, donde las cámaras patronales no asistieron. Esto derivó en fuertes choques represivos donde los mineros hicieron frente a la policía. Se llegó a ocupar el ministerio de Trabajo y 150 gendarmes entraron al edificio para desalojarlo violentamente.

Con la libertad posterior de los detenidos, la huelga se levantó. La lucha minera es un salto, hace muchos años que no se ve semejante movilización de lo que es una de las columnas vertebrales del movimiento obrero peruano.

La central obrera (CGTP), dirigida por el PC stalinista, sólo saca solidaridades de palabra, a pesar de que la Federación Minera está adherida a ella. Está más preocupada en constituir un nuevo frente popular -negociando con diversos partidos patronales centroizquierdistas- para presentarse a elecciones. Apoya al presidente Vizcarra en su propósito de adelantar las elecciones para el año que viene, sin planteo alguno que se asemeje a una alternativa política independiente de la clase obrera. No se puede coquetear con las ‘iniciativas’ de tipo bonapartista que lleva Viscarra en el plano político y enfrentar la represión que este realiza a los mineros.

La revista “La Abeja” de los compañeros del Grupo Vilcapaza, ha realizado una fuerte campaña de apoyo a los mineros impulsando la misma desde la “Coordinadora contra los ceses empresarios” constituida hace un par de meses con diversos sindicatos limeños. Realizaron “un plantón” (concentración) frente a la repartición policial donde estaban los 17 detenidos mineros.

La irrupción minera en la lucha de clases del Perú es un paso fundamental de recomposición de la fuerza sindical. Es necesaria la constitución de un Partido Obrero revolucionario para darle consistencia a esta tendencia de lucha de la clase obrera, en torno a una alternativa política independiente, clasista y socialista de los trabajadores.

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