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10 de octubre de 2019 | #1568

Ecuador se subleva contra las políticas de ajuste del FMI

Ecuador vive desde la semana pasada un extraordinario proceso de movilizaciones contra el paquetazo de ajuste lanzado por el presidente Lenín Moreno. El recorte de subsidios en los combustibles desató protestas y un paro de transportistas que fue respondido por el gobierno con la declaración del estado de excepción, el despliegue de las Fuerzas Armadas y la detención de dirigentes sociales.

Pese a la represión, las protestas se incrementaron. Aunque los transportistas levantaron su medida de fuerza, las comunidades indígenas nucleadas en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) arribaron masivamente a Quito desde todos los rincones del país, donde planeaban instalar una asamblea popular el día 9. En el interior, las aguerridas movilizaciones incluyeron la retención de vehículos y soldados de las Fuerzas Armadas, así como tomas de municipios y empresas. En algunos sitios, inclusive, efectivos de las fuerzas se plegaron a los manifestantes, como ocurrió en levantamientos previos (el país tiene un historial de gobiernos caídos bajo la movilización popular a fines de los ’90 y comienzos de este siglo). En Quito, fue ocupada durante algunas horas la Asamblea Nacional. El 9 hubo un paro general convocado por el Frente Unitario de Trabajadores, que nuclea a las centrales sindicales, en reclamo de la derogación del paquetazo y el retiro de reformas antilaborales.

La supresión de los subsidios en los combustibles forma parte de un compromiso del gobierno con el Fondo Monetario Internacional para reducir el déficit fiscal. Para que cuadren los números, incluso, no se descarta que el gobierno avance en un plan de privatizaciones. En febrero de este año, Ecuador suscribió un acuerdo por más de 10 mil millones de dólares con el FMI y el Banco Mundial. A cambio del préstamo, estos organismos exigen una reducción del déficit y el avance en las llamadas “reformas estructurales” (laboral y jubilatoria). 

Ecuador ha sufrido un vertiginoso aumento de la deuda pública en los últimos años. El gobierno del ex presidente Rafael Correa recurrió a China como su principal prestamista, a cambio del petróleo. Los chinos realizaron también grandes inversiones en el país. Si bien Lenín Moreno no ha renunciado a esta fuente de financiamiento (el año pasado tomó un préstamo con Beijing por 900 millones de dólares), parece más proclive a cambiar de collar.

El plan de guerra contra las masas del gobierno de Lenín Moreno va a la par de una política de subordinación al imperialismo en política exterior. Los dos datos más sobresalientes son la expulsión de Julian Assange de la embajada en Londres y el alineamiento con la cruzada golpista de Trump contra Venezuela.

El levantamiento popular ecuatoriano ha despertado el pánico en la clase dominante. En cadena nacional, el presidente anunció el traslado del gobierno a Guayaquil hasta que amainen las protestas. Y denunció un plan destituyente de Correa y el presidente venezolano Nicolás Maduro. Los titulares de bloque de los principales partidos de la Asamblea Nacional (el oficialista Alianza País, la derechista Creo y el Partido Social Cristiano, entre otros)  emitieron un comunicado que llama a “restablecer el estado de derecho” y respalda el estado de excepción. 

El Movimiento Revolución Ciudadana, la fuerza del ex presidente Rafael Correa, se negó a firmar el comunicado y respalda públicamente las protestas. Su línea es la de elecciones adelantadas, en las que se ofrece otra vez como candidato. El de Correa es un planteo oportunista, toda vez que su gobierno se caracterizó por la represión de las comunidades indígenas y el disciplinamiento del movimiento obrero, al punto que le quitó la personería gremial al sindicato de maestros. Pero sobre todo, es un intento de desviar el levantamiento hacia una normalización política protagonizada por él mismo. Por todo esto, la Conaie salió a desmarcarse públicamente de Correa en un texto difundido por las redes sociales. El planteo de la Conaie es el retiro del paquetazo y el reclamo de que se vaya el FMI de América Latina. Sin embargo, no tiene un planteo de poder (en las últimas elecciones acompañó la candidatura centroizquierdista del general “Paco” Moncayo en primera vuelta y en el ballotage, incluso, algunos de sus referentes llamaron a votar por el banquero Guillermo Lasso para frenar la “dictadura” de Correa).

Correa, recordemos, había ungido en esa elección a Lenín Moreno como su delfín, en los mismos tiempos en que Cristina respaldaba la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Como se ve, los “nac & pop” pavimentan el camino de los peores ajustadores.

El levantamiento ecuatoriano muestra el carácter incendiario de las políticas de ajuste del FMI. Es necesario desarrollar la movilización en apoyo al pueblo ecuatoriano. El FIT-U se moviliza a la embajada ecuatoriana en Buenos Aires este viernes. Planteamos la derogación del estado de sitio, la libertad de todos los detenidos, el retiro del paquetazo, fuera Lenín Moreno y el FMI. Por un congreso de trabajadores y campesinos para que la clase obrera se transforme en una alternativa de poder.

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