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16 de noviembre de 2019

Golpistas autorizan a las FFAA a masacrar a la población insurrecta

Con un decreto del 15 de noviembre, que lleva la firma de la golpista Jeanine Áñez y de sus ministros truchos, el gobierno de facto ha instruido a las Fuerzas Armadas a profundizar la represión, contra los levantamientos en todo el país, hasta las últimas consecuencias.

El decreto indica textualmente que “El personal de las FFAA, que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad, en observancia de los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad”.

Se trata de la extensión de un cheque en blanco para las fuerzas represivas, que solo en el día de ayer, mientras se bloqueaba el acceso de miles de bolivianos a la ciudad de Cochabamba, han masacrado a 8 manifestantes, herido a otros 115 y detenido a más de 200 campesinos- según datos de la defensoría del pueblo boliviana- en el marco de las movilizaciones populares que no cesan contra el golpe.

El gobierno fraudulento de Áñez ya no sabe cómo hacer frente a la irrupción de las masas campesinas y obreras que desde distintos puntos del país se movilizan para repudiar el golpe derechista y antipopular.

El operativo represivo estuvo precedido por la remoción, días atrás, de la cúpula militar que llevó al frente de las FFAA al ahora Comandante en Jefe Carlos Orellana, quien ni bien asumido el cargo se comprometió a “(Ejecutar) un plan de operaciones para reestablecer el orden público en todo el territorio nacional, control de disturbios civiles, seguridad física a instalaciones, arrestos, aprehensiones donde se altere el orden público”. A partir de aquí la represión contra el pueblo ha ido escalando en la medida que la población boliviana se niega a rendirse ante los golpistas.

Este decreto reaccionario promete garantías excepcionales para el personal represivo que se dispone a ahogar en sangre la rebelión popular boliviana. Queda más claro que nunca que la renuncia y exilio de Evo Morales no solo no le ha evitado al pueblo ningún derramamiento de sangre sino que lo ha dejado a merced de un puñado de asesinos inescrupulosos.

La única forma de detener la masacre contra el pueblo boliviano es derrotando a los golpistas intensificando la movilización con la irrupción de las organizaciones obreras y campesinas de todo Bolivia. El pueblo no puede quedar en manos de estos golpistas sanguinarios.

 

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