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10 de diciembre de 2019

Incendio en India: mueren 43 trabajadores hacinados en una fábrica

La responsabilidad de un régimen

El pasado domingo, en horas de la madrugada, fallecieron 43 trabajadores, y fueron rescatados otros 60, quienes se encontraban durmiendo al interior de una fábrica textil, ubicada en la ciudad de Nueva Delhi (India), tras un incendio ocasionado por un desperfecto técnico.

La fábrica se encontraba en la zona de Azad Market, la cual se caracteriza por construcciones viejas y estructuras desatendidas, motivo por el cual suelen agruparse allí distintas instalaciones fabriles y talleres debido a los bajos costos de alquiler y a la falta de controles por parte de las autoridades del Estado. Los callejones estrechos obstaculizaron el ingreso de los bomberos y los equipos de rescate, agravando las consecuencias de siniestro.

El incendio se propagó desde los pisos inferiores del edificio hasta el tercer piso donde dormían los trabajadores. Al tratarse de una industria textil, donde se realizaban bolsos y mochilas, la propagación del fuego fue veloz y el humo resultante fue lo que ocasionó la asfixia y muerte de los obreros que fueron sorprendidos por los hechos.

Un crimen a manos del Estado y la patronal

La fábrica donde se desarrollaron los hechos no contaba con las habilitaciones correspondientes para evitar incendios, ni con medidas de seguridad e higiene apropiadas para la naturaleza de las actividades que allí se realizaban.

El hecho de que más de 100 trabajadores se encontraran durmiendo en las instalaciones de la fábrica da cuenta del régimen de explotación y ultra precarización al cual son sometidos los trabajadores en el país. Según informan las fuentes periodísticas, se trata de los trabajadores más pobres, quienes vienen desde otras regiones, e incluso extranjeros, y los cuales se prestan a estas prácticas para ahorrar dinero. La mayoría de los obreros eran migrantes provenientes del Estado indio de Bihar, una de las regiones más pobres del país. Algunos cobraban solo 1.000 rupias al mes- unos 12,70 euros- (elPeriodico 8/12).

La policía detuvo al propietario de la fábrica, mientras el gobierno busca cubrirse las espaldas entregándole dinero a las familias de los trabajadores fallecidos y a los damnificados.

Sin embargo, cabe señalar que lejos de encontrarnos ante un hecho aislado, estamos ante un régimen que ha consagrado el trabajo semi esclavo como norma, con el propósito de aumentar la rentabilidad capitalista y la competitividad, a costa de la supervivencia de los trabajadores, en un mundo capitalista signado por la bancarrota mundial.

El incendio recuerda el derrumbe de una fábrica textil en Dacca, la capital de la vecina Bangladesh, en 2013, que dejó 400 trabajadores muertos y desató una huelga y un proceso de organización en el sector que arrancó algunas conquistas laborales.

La muerte de los trabajadores es resultado del retroceso civilizatorio al cual nos arrastra el capital en su agónico intento por sostenerse y revalorizarse. No se trata de una tragedia más sino del resultado de un régimen social agotado.

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