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12 de abril de 2007 | #987

Los iraquíes gritaron "¡Fuera Bush!"

Imponente manifestación antiimperialista
Mientras en Bagdad el toque de queda se extendía por 24 horas, varios cientos de miles de iraquíes manifestaban en las calles de Najaf (al sur del país) por el inmediato retiro de los ocupantes norteamericanos. Así, el cuarto aniversario de la ocupación de Irak estuvo así marcado por una gigantesca movilización antiimperialista, de una escala jamás vista en el país desde la llegada de los norteamericanos.
 
La manifestación fue convocada por el clérigo shiíta Al Sadr, quien se encuentra en la clandestinidad desde hace dos meses, luego de que varios de sus más directos colaboradores fueron detenidos por los norteamericanos. Sadr es el más popular de los dirigentes políticos iraquíes entre las capas más explotadas y empobrecidas de la población shiíta, en particular en Bagdad.
 
La inmensa mayoría de los manifestantes, que llegaron de diversos lugares del país, pertenecen al credo shiíta; al mismo credo pertenecían los que hace cuatro años salieron a saludar a los tanques de los ocupantes. Este giro es la expresión del inmenso repudio popular que han sabido ganarse los ocupantes con las sistemáticas masacres de la población civil, las torturas, los asesinatos, las detenciones arbitrarias y el saqueo de los bienes y recursos materiales y culturales de Irak. Desde que los yanquis pusieron su pie en Irak han muerto más de 650.000 iraquíes.
 
A pesar de su credo religioso, los manifestantes no llevaban las habituales banderas shiítas; sobre la multitud flameaban miles de banderas de Irak. El clérigo Al Sadr —cuyo movimiento tiene 6 ministros y 32 diputados, y constituye uno de los sostenes fundamentales del gobierno de Bagdad— marcó con estas banderas una diferenciación política con la mayoría del gobierno. Mientras una parte de la jerarquía shiíta es partidaria de la división del país en diferentes zonas étnico-religiosas, Al Sadr defiende el mantenimiento de la unidad de Irak.
 
Mientras se desarrollaba la manifestación de Najaf, la milicia de su movimiento (el “Ejército Mahdi”) se enfrentaba a las tropas de ocupación, a pocos kilómetros de allí. Se trata de su primer enfrentamiento con los norteamericanos desde que Al Sadr pasó a la clandestinidad. En sus declaraciones públicas, éste reclama a sus milicias “combatir sólo a los norteamericanos” y repudia los atentados contra la población civil.
 
La envergadura de la movilización antiimperialista de Najaf y la ostensible diferenciación de Al Sadr respecto del gobierno de Bagdad, pueden ser el anticipo de un agravamiento, todavía mayor, de la crisis de los ocupantes.

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