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6 de febrero de 2020

Francia: eppur si muove

Lucha de clases y crisis política.

Galileo cedió a la represión de la Inquisición y firmó que la Tierra no se movía; no obstante afirmó que “eppur si muove” (sin embargo se mueve). En estos días, el gobierno, la prensa burguesa, los comentaristas de la televisión, con la complacencia de los partidos de izquierda y de la burocracia sindical, repiten a cada hora que la movilización callejera ya no cuenta y que el proyecto de liquidación de la jubilación por reparto entró en su fase legislativa y que terminará aprobándose. Y sin embargo, es la presencia de la población en la calle y la progresión política del movimiento obrero y de la juventud las que siguen ordenando el curso de los acontecimientos.

De la movilización a la crisis

El lunes 3 comenzó en efecto el tratamiento parlamentario del proyecto. El gobierno impuso un tratamiento acelerado. La oposición replicó con la presentación de 22.000 enmiendas, que requerirían varias semanas para su consideración. El rol de la Asamblea Nacional (diputados) y del Senado queda en ridículo, todavía más de lo habitual. Esta escenografía tiene un objetivo importante: sacar el tema de la calle y llevarlo a un teatro. La izquierda parlamentaria en su conjunto -incluida La France Insoumise de Melenchon- se prestó al juego.

La burocracia sindical continuó con su trabajo de desmoralización y sabotaje de la movilización. Después de 50 días de huelga en los transportes y de su extensión aunque limitada, a otros sectores, la respuesta al gobierno fue convocar a una enésima jornada de acción y movilización para el jueves 6. Esta vez, la convocatoria sindical ni siquiera menciona la continuidad de la huelga y adapta todas las acciones al curso del debate en la Asamblea. Recordemos que la “Comisión de Financiamiento” comenzó sus trabajos con la participación de la CGT y FO. Esta comisión está formada por las organizaciones patronales y sindicales para proponer el financiamiento del proyecto y el gobierno se reserva la decisión, que será el aumento ininterrumpido de la edad mínima de jubilación. La izquierda y la burocracia respetan las instituciones de la V República, incluso cuando son una caricatura sombría de la democracia burguesa.

La extensión de la huelga general no está ahora a la orden del día porque el núcleo del movimiento, formado por los sindicatos del transporte, ha levantado el paro. La llama no se apagó totalmente porque hay huelgas en diferentes sectores, barrenderos en Marsella y en el tratamiento de la basura en la región parisina, personal de investigación, puertos, ciertas refinerías, energía eléctrica. Continúan también las movilizaciones callejeras y el lunes 3 hubo una manifestación de varios miles de abogados, médicos y otras profesiones liberales. En particular, la huelga de los abogados y el cierre de los tribunales ha golpeado duramente al gobierno.

En esta semana, el epicentro de la lucha contra el gobierno estuvo en los establecimientos escolares secundarios. Como se sabe, el Ministerio comenzó a aplicar una reforma del bachillerato retrógrada, que sabotea el trabajo de enseñanza y que discrimina socialmente a los jóvenes de los barrios en su entrada a la Universidad. Esta reforma supone un examen continuo, cuya primera sesión debía comenzar el 2 de febrero. En varios centenares de liceos, los exámenes tuvieron que ser anulados en razón del boicot y del bloqueo de los estudiantes. Es una protesta política de masas, que concierne a decenas de miles de jóvenes, que defienden su educación y sus condiciones elementales de vida social. Una coordinadora nacional de liceos está prevista para el próximo fin de semana. Este enfrentamiento juvenil contra el gobierno volvió a movilizar a los profesores. Una coordinación nacional se realizó en París con presencia de docentes de todo el país. Llamó a intensificar la movilización. La intervención masiva de la juventud puede cambiar la fisonomía de la marcha de mañana, jueves y constituir un elemento de relevo para la huelga política de masas. Las vacaciones escolares de invierno en la región parisina comienzan el 8 de febrero (más tarde en las otras regiones) y por lo mismo la amplitud de la lucha juvenil de esta semana será significativa.

El 14 de febrero está llamada una jornada de “hospital muerto” por todos los sindicatos del personal y los agrupamientos de médicos, y se prevé una nueva marcha masiva en las calles de París.

Como se puede comprender, no faltan los mojones de un largo y amplio combate contra el proyecto de jubilaciones del gobierno y el conjunto de su política. La protesta contra la brutal represión policial, y ahora administrativa, ha ganado al conjunto de la población. En el bloqueo de los establecimientos escolares, los rectores llamaron a la policía que distribuyó palos y gases sin inmutarse; estudiantes de 16 años fueron encarcelados a disposición de la Justicia; los padres tuvieron que salir a la calle para tratar de proteger a los jóvenes de esta represión salvaje. Es un clima que se vive en liceos parisinos y de los suburbios, con enfrentamientos cotidianos.

¿Qué medios tiene que darse el movimiento obrero, de los jóvenes, de la población, para llevar adelante una intervención independiente y derrotar al gobierno? ¿Cómo lanzar nuevamente el movimiento de la huelga general? Los puntos de apoyo existen: las movilizaciones y conflictos en la educación y la salud, la presencia de los chalecos amarillos para marcar la continuidad de un combate de meses, de más de 1 año, la existencia y la actividad de coordinaciones de base en diferentes sectores y ciudades, la masividad de los militantes de “extrema izquierda”, anticapitalistas, lucha de clases, que se estima en cerca de 20.000, su influencia sobre las masas y su capacidad a organizar acciones significativas localmente, la presencia de sindicatos combativos.

Una propuesta ha comenzado a circular y a ser discutida: la organización de una manifestación unitaria nacional que converja en París, con una huelga general y un llamado a continuar el paro. Un llamado de estas características tendría que ser formulado desde ahora para los primeros días de marzo por las coordinadoras y sindicatos combativos.

Claro está que esta perspectiva podrá cristalizar si las coordinadoras, las asambleas generales en los lugares de trabajo, los sindicatos, los chalecos, los jóvenes, mantienen y tratan de extender su combate actual y lo conjugan con el debate político. Estamos ahora en una fase de politización de las formas de organización que se han dado los militantes, que puede superar la dispersión y sobre todo el sectarismo.

El impulso a una actividad independiente tiene que cristalizar en un objetivo nacional de movilización.

Francia ya está viviendo una crisis de gobierno. Le Monde (el órgano progresista de la burguesía) del día de hoy titula en primera página: “Crisis de confianza entre la mayoría (parlamentaria) y el ejecutivo”. De hecho, como declara un sindicato de policías que defiende la represión, Macron no tiene que olvidar el favor que les debe a “aquellos (los policías que reprimen) que le han permitido de ser todavía presidente”. La brutalidad de esta radiografía del régimen de Macron, por ahora sostenido por la burguesía pero en derrumbe, se corresponde con la profundidad del enfrentamiento político, físico, entre la masa de la población y el gobierno burgués. La intervención independiente del movimiento obrero y el agrupamiento revolucionario de su vanguardia son ahora más necesarios que nunca.

París, 5 de febrero del 2020

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