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19 de febrero de 2020

Demandas por abuso sexual llevan a Boy Scout Estados Unidos a la quiebra

Víctimas denuncian que se trata de una maniobra para frenar las demandas y preservarse

El martes 18 de febrero de 2020, la organización Boy Scouts de Estados  Unidos, cercada por un aluvión de denuncias por abuso sexual presentó un pedido de quiebra ante los Tribunales de bancarrota de Delaware. Según se calcula, al interior de la organización ha habido más de 12.000 casos de abuso sexual infantil perpetrados por más de 7.800 líderes de la misma durante 72 años. Los demandantes, que tienen entre 8 y 93 años, denuncian haber sido víctimas de tocamiento de sus genitales repetidas veces, exposición a pornografía y sexo anal u oral forzado. El 8 de febrero habían presentado pasivos de hasta 500 millones de dólares, contra 50.000 en activos.

Boy Scouts argumenta la presentación de la quiebra como una forma de “asegurar la compensación equitativa a todas las víctimas” a través de la creación de un Fondo económico y, aquejado por las incontenibles denuncias en todos los estados, se ha lanzado a una “política de renovación”: enviaron 120 denuncias a la Justicia, cambiaron a su presidente y se asociaron con una organización para ayuda a hombres sobrevivientes de abuso sexual.

Sin embargo, la presentación del pedido de quiebra fue denunciada como una “tragedia” por diferentes abogados de los demandantes que sostienen que ahora no solamente las demandas quedan suspendidas y deben presentarse frente a los tribunales específicos de bancarrotas, sino que también implicaran procesos judiciales completamente diferentes, en los que, por ejemplo, pierden el derecho a un juicio con jurado. A su vez, pone una fecha límite para la presentación de las demandas. Las víctimas denunciaron que la declaración de quiebra es otra forma de que Boy Scout evite asumir su responsabilidad.

Informes internos de la organización llamados “archivos de la perversión” revelados meses atrás demuestran que la organización conocía y ocultaba los casos. Los archivos, que se guardaban en su sede central en Texas, revelan también colaboración de la policía, fiscales, jueces, abogados, pastores y alcaldes en la protección de los abusadores, para garantizar su anonimato y su impunidad.  Una reciente demanda colectiva acusa a Boy Scouts de perpetuar una conspiración continua y grave para encubrir a los abusadores. Las denuncias evidencian no solo abusos sino amedrentamiento y persecución de las víctimas.

Las denuncias judiciales contra Boy Scouts, luego del primer fallo en favor de una víctima en el año 2010, empezaron a presentarse masivamente. En Nueva York, Nueva Jersey, Arizona y California se modificaron los años de prescripción del delito para que víctimas de abusos puedan presentar las demandas cuarenta años después. Según sostienen los abogados que llevan adelante las presentaciones colectivas –millonarias- pueden llegar a “eclipsar” en cantidad a aquellas que recaen contra la Iglesia Católica, dado que el alcance de la organización Boy Scouts es enorme en el país, con presencia en la mayoría de las localidades de los 50 estados. En todos los estados se han multiplicado las denuncias. De Boy Scouts participaron, desde su fundación en 1910, más de 110 millones de hombres estadounidenses.

La estrategia de presentarse en bancarrota como forma de protección es un método usual de este tipo de organizaciones frente a las denuncias por abuso sexual. Así lo hicieron también diócesis católicas de Estados Unidos.

 

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