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14 de mayo de 2020

Brasil: Rio Grande do Sul, ante el riesgo de un colapso del sistema de salud

Por Matías Grandia
desde Rio Grande do Sul

El miércoles, Brasil superó las 13 mil muertes acumuladas como consecuencia del coronavirus. La pandemia se encuentra fuera de control , pese a lo cual Bolsonaro continúa su cruzada contra la cuarentena y los gobernadores van flexibilizando las medidas, en función de los reclamos de las empresas.

Uno de los estados que hizo punta con el relajamiento de las medidas es Rio Grande do Sul, gobernado por Eduardo Leite (PSDB). Por medio de un decreto , dividió a la provincia en 20 regiones, a las que de acuerdo a su exposición a la enfermedad se les asigna un color. Cuanto más benigna (en teoría) es la situación, más actividades se pueden rehabilitar.

El acelerado restablecimiento de actividades ha multiplicado los contagios y ha llevado al sistema de salud estadual al borde del colapso. En la mayoría de las ciudades, la ocupación de camas destinadas a pacientes con Covid-19 supera el 90%. Cabe señalar que el PT de Rio Grande do Sul ha acompañado la política de flexibilización de la cuarentena en las ciudades que gobierna.

La ciudad de Passo Fundo, a la que se le colocó un color de menor riego en el mapeo, es la primera en abrir el comercio en su totalidad. El intendente Luciano Azevedo (PSDB) se suma a la embestida de Leite y Bolsonaro y pone a rodar la maquinaria que llevará al total colapso del sistema de salud. La consecuencia de todo esto será un aumento brutal de muertos debido a la falta de atención sanitaria.

Frente al desmadre de la situación, la maniobra evasiva del gobierno estadual ha sido la de trasladar a la población la responsabilidad de los cuidados, dando margen a la posterior justificación de que si el sistema de salud colapsa no es por la frágil infraestructura en salud sino por una supuesta irresponsabilidad social.

Próximamente se autorizará el restablecimiento de las clases en los colegios de la red privada en el Estado. Los colegios públicos seguirán cerrados hasta junio inclusive, ya que son mucho más vulnerables en lo que refiere a las condiciones básicas de salud, según admite el mismo gobernador.

Mientras tanto, las patronales despiden masivamente y es cada vez más difícil mantener la alimentación en las casas. La falta de agua está jugando un papel importante ya que es necesaria para realizar la higiene en un momento tan delicado como una pandemia.

Es imperioso que la CUT y las centrales obreras rompan con la política de colaboración de clases y lancen un plan de lucha que apunte hacia la huelga general. Es necesario impulsar la organización independiente de los trabajadores, para echar a Bolsonaro-Mourao y todo el régimen corrupto y abrir paso a una asamblea constituyente que reorganice el país sobre nuevas bases sociales.

 

 

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