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14 de junio de 2007 | #996

Italia

La "plaza vacía" de Bertinotti

Se acabó la nueva izquierda en Italia

A un año de su llegada al gobierno integrando la coalición de centroizquierda encabezada por Romano Prodi, Refundación Comunista (PRC) estalló. El detonante fue la visita de Bush a Roma, a su regreso de la reunión del G8 en Alemania.

Se organizaron dos manifestaciones de repudio. La primera —contra Bush, Prodi y la guerra— fue convocada por los “movimientos sociales” (contra la globalización, el racismo, etc.); la segunda —contra Bush pero en respaldo de Prodi— fue convocada por las direcciones de Refundación Comunista, los verdes y el Partido de los Comunistas Italianos (PCDI).

A la primera, que concluyó en la Plaza Navona, concurrieron quince mil manifestantes, entre los que se destacaban importantes columnas sindicales y militantes de base y de la oposición dentro del PRC. A la segunda concurrió un puñado de dirigentes de los partidos convocantes que no superó el centenar de personas. “Había casi más policías que manifestantes”, certifica al día siguiente el Corriere della Sera (10/6).

Miedo

La “plaza vacía” del PRC produjo un “inmenso shock” en la dirección de Refundación Comunista; el sentimiento dominante al día siguiente era el de “miedo” (ídem).

La dirección de Fausto Bertinotti, el secretario general del PRC, debió reconocer el “malestar de nuestra gente”. Una parte de las tendencias internas y los militantes del PRC reclamaron la ruptura con el gobierno de Prodi. Bertinotti lo rechaza porque ello llevaría, directamente, a la caída del gobierno (cuya mayoría en ambas cámaras se cuenta con los dedos de una sola mano). Para ganar tiempo y superar la crisis, la dirección del PRC le reclama al gobierno “una neta inversión de la tendencia de la política económica y social” (ídem). No la va a obtener, lo que anticipa que se romperá la propia mayoría bertinottiana.

El fracaso de una estrategia

La realización de dos actos separados —uno del PRC y otro de los “movimientos”— certifica la ruptura política entre unos y otros. Giorgio Cremaschi, sindicalista metalúrgico y dirigente de la CGIL, certificó que “hoy el partido ha roto con el pueblo de Génova” (en referencia a la primera gran marcha contra la globalización en Italia, en 1997, en la que fue asesinado Carlo Giuliani). Cremaschi, en el pasado aliado estrecho de Bertinotti, es hoy uno de los líderes de la oposición interna.

La ruptura del PRC con los “movimientos” retrata el fracaso de toda la política oficial del PRC en los últimos diez años. Desde Génova, en 1997, Bertinotti pretendió que su partido era la expresión política del “movimiento de movimientos”. Con la entrada del PRC y Bertinotti al gobierno, explicaba entonces, los “movimientos” llegarían al poder. La política de Bertinotti era utilizar la presión de los “movimientos” para “izquierdizar” al gobierno de Prodi.

Pero el resultado fue que Bertinotti se vio obligado a seguir todas las andanzas derechistas del gobierno —el apoyo a la misión en Afganistán, el voto del presupuesto— y hasta a expulsar del partido al senador Turigliatto (de los partidarios italianos del Secretariado Unificado) por votar contra las órdenes del gobierno.

“El gobierno de Prodi no ha cumplido uno solo de los reclamos de los movimientos” (Corriere della Sera, 11/6); al contrario, los ataques del gobierno contra los trabajadores son cada vez mayores. Y mayor es, en consecuencia, la crisis dentro del PRC y entre la dirección de Bertinotti y los “movimientos”. En estos mismos momentos, el gobierno de Prodi está empeñado en hacer pasar una reforma jubilatoria que eleva la edad de retiro.

Hoy, el PRC es abiertamente repudiado por los “movimientos”. Recientemente, uno de los dirigentes del PRC, Franco Giordano, fue recibido con silbidos por los obreros en una visita que realizó a la planta de Fiat en Mirafiori.

Estallido

La liquidación del PRC está en la puerta. Salvatore Cannavó, uno de los dirigentes de la tendencia interna que responde al Secretariado Unificado, declaró que para su grupo “la experiencia del PRC está cerrada”. Esta declaración es sorprendente porque parte de una corriente incapaz de producir rupturas y que durante años promovió a Refundación Comunista como la nueva izquierda europea. Pero, claro, los representantes de los “movimientos” dentro del partido, se da cuenta Cannavó, están en ruptura abierta y le provocarán al PRC “una dolorosa escisión” (ídem). Cremaschi habla de la creación de un nuevo partido, al que podría “llevarse como dote una parte de la FIOM (el sindicato metalúrgico)” (ídem). En estas condiciones, resulta difícil pensar que otras tendencias internas “puedan resistir la fascinación de la ruptura” (ídem).

Un año de apoyo al gobierno Prodi ha dejado en ruinas a la fracción de Bertinotti. Su objetivo de convertir al PRC en el receptáculo de todos los elementos a la izquierda del gobierno está acabado. Deberá contentarse con un reagrupamiento de características minoritarias con sus aliados del PCDI y los verdes... sin los “movimientos” e incluso sin la mayor parte de su propio partido. En estas condiciones, Bertinotti va camino a convertirse en una sombra política del llamado “partido democrático”, que se está formando entre los ex comunistas del PDS y el “centro” democristiano de la coalición de Prodi.

La “plaza vacía” del PRC ha puesto al desnudo el completo fracaso de una estrategia política que pretendía una dimensión continental. Bertinotti había sido elegido como secretario general de la “izquierda anticapitalista” de Europa.

El PRC está terminado. La clase obrera italiana necesita un partido propio, independiente de la burguesía y el gobierno.

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