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21 de junio de 2007 | #997

El golpe de Estado yanqui-sionista agrava la catástrofe en Palestina

El operativo de desinformación de la prensa internacional acerca de los hechos que están ocurriendo en Gaza es manifiesto. De manera unánime, califican de “golpe de Estado de Hamas” lo que ha sido un acto de autodefensa frente a un ataque preparado por Estados Unidos, Israel, la Unión Europea, Jordania y Egipto.

Desde que Hamas ganó las elecciones palestinas, en enero de 2006, los territorios palestinos fueron sometidos a una brutal asfixia financiera y a una catástrofe humanitaria en Gaza (donde el 80% de la población se encuentra por debajo de la línea de miseria). Al mismo tiempo, Estados Unidos e Israel armaron a las milicias de Al Fatah. Al frente fue puesto Mohamed Dahlan, antiguo enlace de los servicios palestinos con la CIA y los servicios israelíes. Se combinaron los bombardeos de los sionistas con los ataques de las milicias de Dahlan.

Pero el golpe de fuerza fracasó. “Fue sorprendente la facilidad con que los islamistas conquistaron el territorio” (Le Monde, 16/6).

A último momento, “Dahlan solicitó a los israelíes que permitieran el envío de armamento a los soldados de la guardia presidencial: blindados, lanzagranadas, municiones. El pedido fue cursado a través del general norteamericano Keith Dayton, encargado de coordinar el adiestramiento de los militares ligados al presidente” (Corriere della Sera, 15/6). Los servicios israelíes se negaron a entregar las armas porque “juzgaban que Al Fatah (ya) estaba al borde del colapso y que cualquier provisión de armas terminaría en las manos de Hamas” (ídem).

El intento de golpe de Estado contra Hamas terminó así en “una derrota de Dahlan” (Corriere della Sera, 15/6), en “una derrota de los ultras de Al Fatah que pensaban que podían derrotar a los islámicos” (Financial Times, 15/6). Es decir, en una derrota del imperialismo norteamericano y europeo, los sionistas y los regímenes árabes que utilizaban a Dahlan y a los “ultras de Al Fatah” para expulsar a Hamas del gobierno.

“Baño de sangre” en Cisjordania

Otro aspecto de la campaña de desinformación de la prensa internacional es el silencio generalizado acerca de lo que está ocurriendo en Cisjordania, donde las fuerzas de Al Fatah se han lanzado a la caza de militantes y dirigentes de Hamas y a la destrucción de sus locales, servicios de asistencia, canales de TV y emisoras de radio. Hamas denunció que 150 de sus militantes fueron secuestrados en Ramallah, Nablus y Tulkarem. Las oficinas del parlamento (donde Hamas tenía mayoría) fueron saqueadas. Hamas ha sido puesto fuera de la ley y “todos los símbolos de su poder fueron destruidos” (Le Monde, 19/6).

Un responsable de Al Fatah fue por demás explícito: “esta no es una guerra civil; es una guerra de exterminio” (ídem). Los palestinos de la Cisjordania “viven bajo el temor de un baño de sangre” (ídem).

Este régimen de terror contra el propio pueblo palestino es el que respaldan las “democracias occidentales”.

Hipocresía y nuevas guerras

Ante el “desastre en Gaza” (Financial Times, 16/6), ciertos sectores imperialistas han comenzado a lamentarse. El canciller francés reconoce que “podríamos haber sostenido al gobierno de unidad nacional (entre Hamas y Al Fatah) (...) Occidente habría debido aceptar la oportunidad de intentar integrar a Hamas a un proceso democrático” (Le Monde, 16/6). El enviado especial de la ONU acusa a Estados Unidos de “precipitar el colapso del gobierno de unidad nacional” (Le Monde, 15/6). Como reconoce un comentarista, todas estas afirmaciones son “indecentes” y “demasiado tardías” (Le Monde, 16/6) porque, sin distinciones, la Unión Europea y la ONU respaldaron el bloqueo financiero al gobierno de unidad nacional impuesto por los norteamericanos para provocar su caída.

No parece ser ésta la opinión del imperialismo norteamericano. Aunque “la victoria de Hamas en Gaza tomó por sorpresa a los norteamericanos” (Le Monde, 16/6), un “alto diplomático estadounidense” citado por el enviado especial de la ONU en Medio Oriente fue directo ante los enfrentamientos: “...‘Amo esta violencia’, me dijo, convencido de estar viendo el principio del fin de Hamas” (Le Monde, 15/6).

Mientras los norteamericanos impulsan la guerra civil en Gaza, crece la violencia en todo Medio Oriente. Tanto en Líbano como en Irak, los atentados y matanzas parecen tener la marca de las provocaciones de los servicios de inteligencia. En Irak fueron volados los minaretes de una de las principales mezquitas de los shiítas... que ya había sufrido un atentado en el pasado (que dio lugar al recrudecimiento de la violencia entre sunitas y shiítas). En Líbano, el ejército combate al grupo Fatah al Islam, acantonado en un campo de refugiados en el norte del país. En marzo pasado, Seymour Hersch (el periodista que denunció las torturas en Abu Grahib) denunció que “el vicepresidente norteamericano Dick Cheney, el consejero de seguridad nacional Elliot Abrams y el príncipe saudita Bandar bin Sultan, acordaron financiar al grupo Fatah al Islam como ‘contrapeso a Hezbollah’...” (Countercurrents, 13/6). Poco después, distintos medios informaron sobre la resolución norteamericana de “armar a grupos rebeldes sunitas” con la excusa de combatir a Al Qaeda.

Hezbollah denunció que “la presencia de ‘jihadistas’ en Líbano es parte de una estrategia de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita que busca hacer estallar una guerra regional entre sunitas y shiítas” (ídem).

La “pudrición” de Palestina —junto con las matanzas en Líbano e Irak— puede ser entonces el anticipo de una nueva guerra en la región, lanzada por el imperialismo para resolver, de un golpe, toda la crisis regional.

Estado palestino

Otra manifestación de la campaña de desinformación lanzada por la prensa internacional es la afirmación de que la división de Gaza y Cisjordania —una en manos de Hamas, la otra en manos de Al Fatah— aleja la posibilidad del surgimiento de un Estado palestino.

La perspectiva del surgimiento de un Estado palestino —incluso en los términos limitados y coloniales de los acuerdos de Oslo— fue liquidada hace mucho tiempo... por Israel.

Entre 1993 y 1996, en el “mejor momento” del “proceso de paz”, Israel extendió en un 50% la población de colonos en Cisjordania (Financial Times, 16/6). Desde entonces, los asentamientos han seguido creciendo, junto con el muro que separa a Israel de Cisjordania. La Autoridad Palestina administra apenas el 55% del territorio de Cisjordania... pero no sus rutas, que están en manos del ejército israelí. Existen 800 bloqueos carreteros en Cisjordania que impiden a los palestinos la circulación. El ejército israelí realiza operaciones “cada noche” (Le Monde, 16/6) en las ciudades de Cisjordania. Gaza está completamente aislada del mundo exterior; el enviado de la ONU la califica como “la mayor prisión a cielo abierto del mundo” (Le Monde, 15/6). Los asesinatos “selectivos” de los paramilitares sionistas continúan... y no tienen sólo como blanco a los dirigentes de Hamas.

Trazando el balance de los últimos años, el profesor israelí Ilan Pape es contundente: “Hay que admitir —dice— que no hay una simple piedra visible en lo que ahora se llama Cisjordania y Gaza que pueda servir a la construcción del Estado palestino” (Countercurrents, 11/6).

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