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14 de abril de 2005 | #895

El rey de la pasta consagra a un presidente comunista

En Puglia, Italia
Las recientes elecciones regionales italianas fueron una catástrofe para Berlusconi. Perdió en el 80% de las regiones, incluidas aquellas en las cuales se lo daba como ganador seguro. Forza Italia, su propio partido, retrocedió respecto de sus aliados de la coalición de derecha que gobierna Italia.
 
Los ganadores de las regionales, a las que se considera un “ensayo” de las elecciones nacionales del año próximo, fueron Prodi y el centroizquierda. Para el Financial Times (5/4), “Berlusconi perdió la confianza de los empresarios”. El presidente de Confindustria, Luca de Montezzemolo, jefe de Fiat, pidió virtualmente el adelantamiento de las elecciones generales.
 
Los resultados de Refundación Comunista no fueron buenos, pues no llegó al 4%. Pero en la región de Puglia, uno de sus miembros, Nichi Vendola, ganó las elecciones a la cabeza de un frente de centroizquierda, cuyas internas había ganado con anterioridad.
 
Vendola, comunista y homosexual, no es un candidato convencional. Cuando se presentó a las internas, en representación del PRC, nadie daba dos pesos por su victoria. Ni siquiera el propio Bertinotti. Pero el rival de Vendola, que gozaba del triunfo por anticipado, fue víctima de una feroz interna dentro del centroizquierda, que prefirió imponer un ajuste de cuentas.
 
En las elecciones regionales, enfrentando al candidato de Berlusconi, Vendola volvió a enfrentar la misma situación. Las encuestas lo ubicaban más de 20 puntos por debajo de su contrincante y nadie pensaba que pudiera ganar.
 
Nadie, excepto Vicenzo Divella, “el rey de la pasta”, un gran capitalista pugliano. “Empeñado en ‘hacer’ a Vendola presidente de la región, Divella comenzó una campaña con el slogan de que los comunistas no se comen a los niños sino que, como todo el mundo, comen pastas. Para demostrarlo, se hizo fotografiar con Vendola frente al plato típico de Puglia, la orecchiette. Y como vio que funcionaba, se atrevió a un golpe teatral: presentarse en el salón del Consejo Regional con Vendola y la orecchiette...” (Corriere della Sera, 5/4).
 
Divella introdujo a Vendola en los círculos patronales, “para los cuales votar a la derecha o la izquierda es sólo una cuestión de quién tutela mejor sus negocios particulares” (ídem). Y convenció a sus colegas capitalistas de que Vendola era “lo mejor que les podía pasar” con un argumento irrefutable: dado que “lo más probable” es que el próximo gobierno nacional sea de centroizquierda, es mejor estar “en sintonía” teniendo un presidente regional centroizquierdista (ídem).
 
Así funciona el “giro gubernista” de Bertinotti.

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