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10 de octubre de 2007 | #1013

Italia: La izquierda, a muerte con Prodi

Ante las divergencias dentro de su propia coalición, el primer ministro Prodi convocó a una “cumbre” de los 14 partidos que la integran para llegar a un acuerdo sobre el presupuesto. La “cumbre” fracasó porque la ‘izquierda radical’ (Refundación Comunista, Comunistas de Italia, Verdes, Izquierda Democrática) rechazó votar un presupuesto que exime a las rentas financieras del pago de impuestos. Muchos auguraban la caída del gobierno.

Al día siguiente de la “cumbre”, Prodi personalmente se reunió con los dirigentes de los cuatro partidos de la ‘izquierda radical’. Obtuvo, a cambio de la inclusión de ciertas cláusulas menores, el apoyo de la izquierda al presupuesto. En este acuerdo, el punto de batalla del día anterior había sido olvidado: “La izquierda radical acepta que no se incluya el gravamen de los réditos financieros... pero pide que se presente una propuesta para el año próximo” (Corriere della Sera, 29/9). La capitulación es completa.

Al día siguiente, la ‘izquierda radical’ ratificó en un consejo de ministros que votaría el presupuesto. Prodi no está tan seguro de que lo voten todos los integrantes de la derecha de su coalición.

El tesorero de la DS (ex comunistas) Ugo Sposetti, no dejó la menor duda acerca del carácter del presupuesto que se apresta a votar la ‘izquierda radical’. Sposetti explicó que “no habrá crisis porque los poderes fuertes (es decir, las grandes empresas) están tranquilos: mi amigo Enzo Visco (presidente de la comisión de garantías de la derechista Alianza Nacional) dice que este presupuesto le da un montón de cosas a las empresas” (Corriere della Sera, 28/9).

La tendencia de la ‘izquierda radical’ italiana a sostener al gobierno antiobrero del centroizquierda es insuperable. Esto vale, incluso, para la “Sinistra Critica”, la oposición interna de Refundación Comunista, integrada por los partidarios italianos del Secretariado Unificado. Mientras llamaba a movilizarse el 20 de octubre “contra la precariedad” y a votar “no” en el referéndum, uno de los principales dirigentes de esta Sinistra Critica —el diputado Salvatore Cannavó— se hizo tiempo para presentarse en la cámara para impedir que el gobierno cayera... por el fracaso de una ley de seguridad vial. “Me presenté porque me han dicho que el Ejecutivo cae”, explicó Cannavó (Corriere della Sera, 28/9).

Jubilaciones y precariedad

El acuerdo entre Prodi y la ‘izquierda radical’ tampoco toca otra cuestión clave: el pacto firmado entre el gobierno y las centrales sindicales para elevar la edad jubilatoria y mantener en pie las leyes de precariedad laboral establecidas bajo Berlusconi. Este acuerdo será sometido a referéndum de los afiliados de las tres centrales sindicales entre el 8 y el 10 de octubre.

La ‘izquierda radical’ presentó como una “conquista” que Prodi aceptara que ese acuerdo fuera discutido en un consejo de ministros a realizarse después del referéndum.

La dirección de la Fiom rechazó el acuerdo firmado por las centrales sindicales pero anticipó que no realizaría una campaña para que los trabajadores voten por el “no” en el referéndum.

Refundación Comunista (PRC) despierta expectativas en las eventuales ‘modificaciones’ que podrían introducir los ministros. Pero ya Prodi y la Confindustria han anticipado que el acuerdo sobre las jubilaciones y la precariedad es “intocable”.

Para lo que ha servido la maniobra de rediscutir el acuerdo sobre las jubilaciones y la precariedad en el consejo de ministros es para poner en un brete la movilización “contra la precariedad” que el PRC y la Fiom habían convocado para el 20 de octubre.

Dentro del propio PRC hubo reclamos de suspender la movilización; los aliados ‘radicales’ del PRC ya estaban en contra de la marcha desde antes del acuerdo. Pero la ‘izquierda radical’ necesita realizar una demostración de fuerza para contrarrestar la movilización del “partido democrático” (que agrupa a las tendencias derechistas de la coalición oficial), que aspira a reunir un millón de votantes en las internas que se realizarán el 14 de octubre.

Se ha puesto en marcha un operativo para convertir la movilización “contra la precariedad” en un simple acto de la izquierda del gobierno. Se intentó convertirla en un concierto de Manu Chao... pero el artista no estará en Italia. Entonces, han comenzado a incluirse numerosas consignas que diluyan el motivo inicial de la convocatoria.

La ‘izquierda radical’ italiana está a muerte con el gobierno de Prodi. Está ante una crisis descomunal, porque se enfrenta con el creciente repudio popular al gobierno que defiende. Mientras la izquierda maniobra para salvar al gobierno de los capitalistas, el cómico Beppe Grillo reunió 350.000 personas en distintas plazas de Italia en una jornada que se llamó el “vaffangulo day”. Traducido al español, “el día del que se vayan todos”.

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