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1 de noviembre de 2007 | #1015

La crisis financiera golpea a la política

La FED (el banco emisor de EEUU) está siendo extorsionada por los grandes especuladores financieros, que tienen una masa millonaria de títulos sin valor, para que reduzca otra vez la tasa de interés oficial (lo había hecho en septiembre en medio punto). “Si la FED los decepciona, dice la agencia Bloomberg (29/10), existe el riesgo de desbaratar sus expectativas y del aún frágil mercado y dañar la economía”. La capacidad de maniobra de la FED frente a los bancos que enfrentan graves perjuicios e incluso la bancarrota, ha sido reducida a la nada. Este aspecto político de la crisis financiera amenaza con graves derivaciones para el mercado mundial. Desde agosto, la FED ha provisto a los bancos norteamericanos y a algunos de Europa unos 800.000 millones de dólares en operaciones de rescate.

La credibilidad de la FED

La crisis financiera ha provocado este terremoto político debido a la enorme dimensión que han alcanzado los negocios que escapaban a la regulación de la autoridad monetaria aun antes de la crisis. Hay un mercado de billones de dólares de préstamos y deudas que no se encuentra registrado en los balances de los bancos, debido a que son manejados por fondos creados por aquellos, que cuentan con licencia para no ser supervisados (las operaciones de los llamados ‘hedge funds’ valores escriturados cercanos al trillón de dólares). La comprobación de que los títulos comprados o creados por estos fondos han perdido gran parte de su valor ha paralizado a todo el mercado crediticio. Dos fondos del coloso bancario Bear & Sterns colapsaron hace dos meses; el británico Northern Bank sufrió una corrida bancaria y vio estatizados sus depósitos; recientemente Merril and Lynch, otro mastodonte internacional, ‘corrigió’ sus pérdidas de tres mil a ocho mil millones de dólares en dos semanas; el Citi anunció pérdidas por cuatro mil millones de dólares, lo cual es con toda probabilidad, una cifra mentirosa; centenares de entidades de crédito menores han quebrado. Las pérdidas declaradas por los bancos no cuentan con ninguna credibilidad, pues resultan de una valuación capciosa de los valores en su poder.

“Este verano ha mostrado cuán lejos ha ido esta invención (de los nuevos instrumentos financieros) fuera de la intervención (de la FED)…Sin embargo, con devastadora velocidad, la crisis se expande dentro del corazón de las partes más reguladas del sistema financiero, el mercado interbancario y las reservas del banco central, que obligan a los bancos centrales a proveer liquidez, hasta causar temores sobre la estabilidad del sistema bancario” (The Economist, 18/10).

Según The Economist, la FED, tiene parte de la “culpa por avivar el apetitio del riesgo”, y la “credibilidad” cuestionada al ser impotente para usar “la política monetaria para limpiar el desorden del crédito” (ídem). Esto explica un fenómeno crucial: por primera vez en cinco años ha habido una fuga neta de capitales de los Estados Unidos — por 160.000 millones de dólares solamente en agosto. La fuga hacia el oro es un reflejo de la inestabilidad del sistema bancario y financiero. Algunos analistas pronostican “un colapso del dólar”…El dólar ingresó en una larga declinación y en un crash.”, según un análisis de Merril Lynch. (FT, 12/10).

El oro se dispara

La suba del oro está mostrando no solo la devaluación del dolar, que se produce a paso firme frente al euro, sino, asimismo, la devaluación del euro (y del dólar) frente al oro, que está alcanzando el mayor precio desde 1980, cuando alcanzó los 800 dólares.

Los bancos centrales de Europa, luego de la creación del euro, habían dictado la defunción del oro, procediendo a ventas masivas de sus reservas de metal. “Los bancos centrales tienen un cuarto del oro producido, comparado con el 50% del oro en circulación en los inicios de la década del sesenta” (FT, marzo/2004). Pero las ventas continuaron. “Los 15 bancos centrales acordaron que limitarían la venta de reservas de oro a razón de 500 toneladas por año en los próximos cinco años hasta septiembre de 2009, o un total de 2.500 toneladas.” (ídem)

El oro vendido fue utilizado para maquillar el déficit fiscal de varios de los miembros de la eurozona.

La fuga de los capitales al oro juega un rol paralizante de la economía, pues tiene como consecuencia la inflación y la suba de las tasas de interés — dos ingredientes de una depresión económica.

La reducción de la tasas de interés, por parte de la FED, no reactivó el mercado de crédito. Lo grave es que la parálisis del crédito privado ocurre cuando el Estado reclama una fuerte asistencia para financiar el déficit fiscal. Si el dinero es retaceado, la tasa de interés que deba pagar el Tesoro norteamericano podría incrementarse fuertemente. Para colmo, “Las ventas de bonos del Tesoro pueden aumentar en 50% por el repentino crecimiento del déficit”. Pero una suba de la tasa de interés de los bonos públicos (“una mayor oferta debería llevar a más altos rendimientos” - Bloomberg, 15/10) cuando los especuladores necesitan que el Banco Central las baje, sería el detonante de un derrumbe financiero general. Esta encrucijada explica la incapacidad de la autoridad monetaria para ordenar el mercado del crédito entre los bancos. Por otro lado, la paralización de diversos segmentos del crédito comienza a frenar la actividad económica, como ya ocurrió con el financiamiento de hipotecas, la brusca reducción en la construcción de viviendas y los desalojos masivos de las familias.

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