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17 de enero de 2008 | #1024

ELECCIONES PRIMARIAS NORTEAMERICANAS

¿Evo Morales a la Casa Blanca?

Las elecciones primarias norteamericanas se han caracterizado, hasta el momento, por dos hechos principales.

Uno, la masiva afluencia de votantes, tanto afiliados como independientes, a las internas del partido demócrata. En las dos elecciones realizadas hasta el momento (Iowa y New Hampshire), el número de votantes demócratas duplicó el de las elecciones de 2004.

Dos, el ascenso de Barack Obama, que está disputando palmo a palmo la candidatura demócrata con Hillary Clinton, considerada hasta hace unas semanas como la "candidata inevitable" del partido demócrata.

Se ha dicho que la victoria de Obama en Iowa, un distrito donde el 97% de la población es blanca, indica un giro histórico en la política norteamericana, que habría superado las barreras raciales. Esto no es cierto por dos razones: la primera, que otros candidatos presidenciales negros ya ganaron en estados "blancos", como Jesse Jackson, en Vermont, en 1988; la segunda, que Obama no hace campaña como un "candidato negro". Al contrario, ha realizado un esfuerzo por dejar la cuestión de lado, al punto que Jackson le ha reclamado que "deje de actuar como blanco".

Los votantes de Obama provienen esencialmente de los independientes que votan en las internas; entre los afiliados al partido demócrata la candidata más votada es Clinton; lo mismo que entre los votantes más pobres (con ingresos inferiores a 50.000 dólares anuales), Obama, en cambio, supera ampliamente a Clinton en la clase media más acomodada (ingresos superiores a 100.000 dólares anuales).

A diferencia de otros, Obama - un opositor desde el principio a la guerra de Irak- plantea algunos cambios sustantivos en la política exterior: dice que "está dispuesto a sentarse y negociar personalmente con Mahmoud Ahmadi-Nejad, el presidente de Irán" (Financial Times, 11/1). En un debate realizado el año pasado, Obama respondió afirmativamente ("Lo haría") a la pregunta de si "se reuniría, sin precondiciones, con los líderes de Irán, Siria, Venezuela, Cuba y Corea del Norte durante su primer año de gobierno" (Palmbeachpost.com, 14/1). Obama no ha detallado un programa, pero sus planteos no se diferencian sustancialmente de los de Clinton.

La campaña por la candidatura demócrata - que culmina en junio con la convención partidaria- correrá en paralelo con el agravamiento de la crisis económica norteamericana, la recesión, los despidos y los desalojos masivos. Se anticipa de habrá más de dos millones de desalojos en 2008. Al mismo tiempo, ya ha comenzado a decrecer el empleo privado, particularmente en la construcción. El agravamiento de la crisis social ya es el eje de la campaña electoral.

Obama se ubica en el centro de los principales candidatos demócratas; a su derecha está Clinton y a su izquierda se ubica John Edwards, el candidato que, según el Financial Times, tiene la "agenda social más ambiciosa". Edwards cuenta con el apoyo del centroizquierda norteamericano y de algunos sindicatos (otros apoyan a Clinton). En este cuadro, la candidatura de Obama actúa como un dique de contención frente al populismo de Edwards.

En enero de 2006, polemizando con los ultraizquierdistas bolivianos que caracterizaban que Evo Morales era un émulo de Bush, escribimos que "La crisis política que está provocando en los Estados Unidos la debilidad internacional de Bush plantea la emergencia de un cambio de régimen en Washington. Si la crisis se profundiza, más que un aliado de Bush en el Palacio Quemado... es probable que veamos a un aliado de Evo Morales en la Casa Blanca" (El Obrero Internacional, enero de 2006). Estados Unidos no podía soslayar una crisis de su régimen político.

 

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