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31 de enero de 2008 | #1025

Genocidio en Gaza, limpieza étnica en Cisjordania

No hace mucho, denuncié que Israel emplea políticas genocidas en la Franja de Gaza. Dudé antes de usar este término tan cargado y aún así decidí adoptarlo. Las respuestas que recibí indicaban desagrado por el uso de ese término. Repensé el término por un período, pero concluí con una todavía mayor convicción: es la única manera apropiada de describir lo que el ejército israelí está haciendo en Gaza.

El 28 de diciembre de 2006, la organización de derechos humanos israelí Betzelem publicó su informe anual sobre las atrocidades israelíes en los territorios ocupados. En 2006, las fuerzas israelíes asesinaron a 660 ciudadanos, el triple que el año anterior (alrededor de 200). La mayoría de los muertos eran de la Franja de Gaza, donde las fuerzas israelíes demolieron alrededor de 300 casas y han matado a familias enteras. Desde 2000, alrededor de 4.000 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes, la mitad de ellos niños, y más de 20.000 han sido heridos.

La cuestión no es sólo la escalada de asesinatos intencionales sino la estrategia.

Anexión

Los políticos israelíes enfrentan dos realidades muy diferentes en Cisjordania y en la Franja de Gaza. En la primera están finalizando la construcción de su frontera oriental. Su debate ideológico interno está terminado, y su plan maestro para anexar la mitad de Cisjordania se acelera.

La última fase fue demorada como consecuencia de las promesas hechas por Israel, bajo la Hoja de Ruta, de no construir nuevos asentamientos. Israel encontró dos maneras de puentear este compromiso. Primero, definió a un tercio de Cisjordania como "Gran Jerusalén", lo que le permite construir ciudades y centros comunitarios dentro del área anexada. La segunda, expandió los viejos asentamientos en tales proporciones que no había necesidad de construir otros nuevos.

Transferencia lenta

Los asentamientos, bases militares, rutas y el muro permitirán a Israel anexar casi la mitad de Cisjordania en el 2010. Dentro de estos territorios, las autoridades israelíes continuarán implementando políticas de transferencia lenta contra el considerable número de palestinos que queden en ellas.

No hay una corrida. En cuanto a los israelíes, ellos tienen la mano ganadora; el abuso cotidiano y la deshumanizadora combinación de ejército y burocracia efectivamente contribuye al proceso de desposesión.

Todos los partidos gobernantes, desde el laborismo al Kadima, aceptan el pensamiento estratégico de Ariel Sharon de que esta política es mucho mejor que la ofrecida por los partidarios de una transferencia brusca o de la limpieza étnica, como Avigdor Liberman. En la Franja de Gaza no hay una estrategia israelí clara, pero hay un experimento cotidiano con una. Los israelíes ven la Franja de Gaza como una entidad geopolítica distinta de Cisjordania. Hamas controla Gaza, mientras Mahmoud Abbas parece gobernar la fragmentada Cisjordania con la bendición de israelíes y norteamericanos.

No hay tierra en la Franja de Gaza que Israel ambicione y no hay un país, como Jordania, al cual los palestinos puedan ser expulsados.

La limpieza étnica no es efectiva allí. La anterior estrategia en la Franja era convertirla en un gheto, pero no está funcionando. En el pasado, la siguiente etapa contra estas comunidades fue todavía más bárbara. Es difícil decir qué futuro espera a la comunidad de Gaza: convertida en un gheto, sometida a cuarentena, indeseada y demonizada.

Tirando la llave

Crear una prisión y tirar la llave al mar, para decirlo con las palabras del jurista sudafricano John Dugard, era una opción contra la que los palestinos en la Franja reaccionaron en septiembre de 2005. Determinados a mostrar que ellos eran todavía parte de Cisjordania y Palestina, lanzaron el primer número significativo de misiles contra la sección occidental del desierto del Neguev. El bombardeo fue una respuesta a una campaña israelí de arrestos masivos de militantes de Hamas y la Jihad en el área de Tul Karim.

Israel respondió con la operación "Primera lluvia". Aviones supersónicos volaron sobre Gaza para aterrorizar a toda la población, seguidos por densos bombardeos desde aire, mar y tierra. La lógica, explicó el ejército israelí, fue debilitar el apoyo de la comunidad a los lanzadores de cohetes. Como era esperado, incluso por los israelíes, la operación sólo aumentó el apoyo a los lanzadores de cohetes.

El propósito real era experimental. Los generales israelíes deseaban conocer cómo serían recibidas esas operaciones en el propio Israel, en la región y en el mundo. Y parece que la respuesta fue "muy bien", nadie se interesó en la cuenta de palestinos muertos y heridos.

Las siguientes operaciones siguieron el modelo de "Primera lluvia". La diferencia fue más poder de fuego, más bajas y más daños colaterales y, como era de esperar, más misiles Qassam en respuesta. Todo esto acompañado de medidas que aseguraron el completo encierro de la población de Gaza mediante el boicot y el bloqueo, con los cuales vergonzosamente está colaborando la Unión Europea.

La captura del soldado israelí Gilad Shalit en junio de 2006 fue irrelevante en este esquema general, pero proveyó una oportunidad para que los israelíes escalaran todavía más. Después de todo, no había estrategia que siguiera a la decisión de Sharon de remover 8.000 colonos de Gaza, cuya presencia complicaba las misiones "punitivas". Desde entonces, esas acciones continuaron y se convirtieron en una estrategia.

"Primera lluvia" fue reemplazada por "Lluvias de verano". En un país donde no llueve en verano, uno sólo puede esperar lluvias de bombas de F-16 y de artillería que golpeen al pueblo de la Franja.

"Lluvias de verano" trajo un nuevo componente: la invasión de tierra en partes de la Franja. Esto le permitió al ejército asesinar ciudadanos y presentarlo como un inevitable resultado de una fiera lucha en áreas densamente pobladas y no de las políticas israelíes.

Lluvias de verano, nubes de otoño

Cuando el verano terminó, llegó la más eficiente "Nubes de otoño": comenzada el 1° de noviembre de 2006, los israelíes asesinaron a 70 civiles en menos de 48 horas. Para fines de mes, casi 200 fueron asesinados, la mayoría niños y mujeres.

Algunas de estas actividades fueron paralelas a los ataques de Israel al Líbano, haciendo más fácil completar las operaciones sin mucha atención externa, menos todavía críticas. Desde "Primera lluvia" hasta "Nubes de otoño" hay una escalada en cada parámetro. La primera es borrar la distinción entre blancos "civiles" y "no civiles": la población es el principal blanco de la operación militar. La segunda es la escalada en los medios: empleo de cada arma mortal posible que el ejército israelí tiene en su arsenal. Tercero es la escalada en el número de víctimas: en cada futura operación, es probable que sea asesinada y herida un número cada vez mayor de personas. Finalmente, y más importante, las operaciones se han convertido en una estrategia: la vía por la cual Israel pretende resolver el problema de la Franja de Gaza.

Una transferencia lenta en Cisjordania y una medida política de genocidio en la Franja de Gaza son las dos estrategias que Israel emplea hoy. Desde un punto de vista electoral, la política en Gaza es problemática, en la medida en que no alcanza ningún resultado tangible; Cisjordania bajo el gobierno de Mahmoud Abbas está cediendo a la presión israelí y no hay allí ninguna fuerza significativa que detenga la estrategia israelí de anexión y desposesión.

Gaza contraataca

Pero la Franja continúa contragolpeando. Esto permitiría al ejército israelí comenzar operaciones genocidas todavía mayores en el futuro, pero existe el peligro de que, como en 1948, el ejército pudiera reclamar una acción "punitiva" más drástica y sistemática contra el sitiado pueblo de la Franja. Irónicamente, la máquina de matar israelí ha descansado últimamente. Sus generales están contentos de que los asesinatos internos en la Franja hacen el trabajo por ellos.

Miran satisfechos la emergente guerra civil en la Franja, que Israel fomenta y alimenta. La responsabilidad de terminar con la lucha recae por supuesto en los propios grupos palestinos, pero la interferencia de Estados Unidos e Israel, el continuo aprisionamiento, el hambre y el estrangulamiento de la Franja hacen muy dificultoso ese proceso de paz interno.

Cortando el oxígeno de Israel

Lo que se desarrolla en Gaza es un campo de batalla entre los representantes locales de Estados Unidos e Israel, la mayoría no intencionados pero que sin embargo danzan al ritmo de Israel, y aquellos que se oponen a sus planes.

Una vez que la lucha entre ellos retroceda, las "Lluvias de verano" israelíes caerán de nuevo en la Franja, descargando desolación y muerte. No hay otra manera de frenar a Israel que el boicot, la desinversión y las sanciones. El único punto débil de esta máquina asesina es su manguera de oxígeno hacia la civilización "occidental" y la opinión pública. Todavía es posible pincharla y al menos hacer más difícil a los israelíes implementar su futura estrategia de eliminar al pueblo palestino, ya sea por la limpieza étnica de Cisjordania o el genocidio en la Franja de Gaza.

 

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