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31 de enero de 2008 | #1025

Sarkozy: “El rey está desnudo”

El presidente francés Nicolás Sarkozy logró, con la complicidad de la burocracia sindical, hacer pasar la reforma del régimen jubilatorio de los ferroviarios y otros "regímenes especiales". Ahora, se prepara a elevar la edad jubilatoria de todos los trabajadores y "reformar" el contrato de trabajo para extender la jornada laboral. Mientras hacía todo esto, hasta tuvo tiempo de conseguir una nueva novia. Pero la burguesía francesa no celebra sus victorias; al contrario, comienza a criticarlo abiertamente.

El BNP-Paribas, uno de los principales bancos franceses, acaba de publicar un informe demoledor cuyo significativo título es "el rey está desnudo".

El cuadro que describe el informe pinta los temores de la burguesía: "Todos los indicadores económicos están en rojo. ¿El crecimiento? En 2007, como en 2008, será inferior al 2%, por debajo del promedio europeo. ¿El desempleo? Después de una baja sensible en 2006, no ha bajado más que marginalmente. La creación de empleos es menor a la prevista. ¿El comercio exterior? Alcanzó un déficit histórico, incluso si no se consideran las importaciones energéticas. ¿La confianza de los consumidores? Está cerca de su nivel histórico más bajo. ¿La inflación? En 2008 será superior a la de 2007 (...) Las cajas están vacías y el crecimiento, madre de todas las reformas, no ha venido a la cita" (Le Monde, 7/1).

"Impresionante, la lista no es exhaustiva", dice Le Monde. Efectivamente, se podría agregar el retroceso industrial francés (en Europa e internacionalmente) (Le Monde, 10/1), la erosión de los salarios por la inflación y las consecuencias de la crisis financiera internacional sobre los bancos franceses.

Con todo, según Le Monde, el problema no radica en el horrible cuadro económico que pinta la burguesía francesa. El problema real es que Sarkozy no tiene política para enfrentar la crisis. "Tironeado entre sus consejeros keynesianos y los ortodoxos, Sarkozy siempre ha rechazado elegir entre las reformas que proponen unos y las que proponen otros. Conclusión: su política económica es indescifrable. Hasta los jefes de las grandes empresas parecen desconfiados..." (ídem).

Apenas subió Sarkozy, señalamos que tenía "una sola bala en el cargador" (Prensa Obrera, 10/5/07) y que "si lo desafiamos se cae" (El Obrero Internacional, 21/8/07). En su intento de salvar al capitalismo francés, Sarkozy ha chocado con la crisis del capitalismo mundial.

 

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