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28 de febrero de 2008 | #1027

Kosovo “independiente”

Un protectorado de la Otan

Kosovo acaba de declarar su "independencia". Hasta el domingo 17, Kosovo era una provincia serbia, poblada por una mayoría étnica albanesa, que se encontraba militarmente ocupada por la Otan desde 1999.
A pesar de los discursos grandilocuentes, Kosovo no tendrá nada de "independiente"; será, en realidad, un protectorado de las grandes potencias imperialistas. Seguirá ocupada militarmente por la Otan, que mantiene desplegados 16.000 hombres; en relación con el territorio y la población, esas fuerzas más que duplican las destacadas por la Otan en Afganistán y a las que Estados Unidos tiene en Irak. La Unión Europea enviará una fuerza de 3.000 policías, jueces y fiscales para impartir "orden y justicia". Finalmente, la máxima autoridad de la nueva república "independiente" será el "enviado especial de la Unión Europea", el holandés Peter Finch, que tendrá poderes absolutos, "incluyendo la capacidad para vetar leyes y destituir funcionarios" (Financial Times. 15/2).
Estos son los términos de la llamada "independencia supervisada", impulsada por el imperialismo norteamericano y algunas de las grandes potencias europeas luego del fracaso de las negociaciones entre serbios y albano-kosovares. Una "independencia supervisada" o "tutelada", para usar las palabras del esloveno Janez Jansan, presidente de turno de la Unión Europea, es una contradicción en sus propios términos.
Con la "independencia", las potencias imperialistas han transformado en permanente la ocupación militar que hasta ahora era "transitoria".

Maniobras


El principal impulsor de esta "independencia" trucha es el imperialismo norteamericano. Los norteamericanos ya tienen instalada en Kosovo una gran base militar (Camp Bondsteel), con su correspondiente cárcel para "enemigos no combatientes".
La presión norteamericana fracturó a la Unión Europea. Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia apoyaron la "independencia"; España, Bélgica, Grecia y Chipre la rechazaron. Cuando la UE se apresta a promulgar su promocionada "constitución europea", carece de una política exterior unificada.
Serbia desconoció la "independencia" de Kosovo con el respaldo de Rusia, que la califica de violatoria de la ley internacional. Rusia recela que Kosovo sea utilizado como un antecedente para reconocer la independencia de Chechenia, donde el Estado ruso viene desarrollando desde hace más de una década una guerra de masacre y exterminio. La "ley internacional" es la excusa de Putin para continuar la escalada militar contra los chechenos.
Rusia ejerce un "patronazgo" sobre Serbia para quedarse con sus activos energéticos serbios a bajo precio; recientemente, se ha quedado con NIA, la principal refinería serbia. Sin embargo, "Rusia no hará de esta independencia un casus belli (un motivo de enfrentamiento). Se servirá de ella como una moneda de cambio en el regateo más vasto que prepara con los occidentales" (Le Monde, 14/2).
Nuevamente, los pueblos de los Balcanes son un juguete en manos de las grandes potencias.

Inviabilidad
El nuevo Estado "independiente" es absolutamente inviable. Desde que fue ocupado por la Otan recibió "ayudas" por 3.000 millones de dólares al año. Si se agregan las remesas de los albano-kosovares del exterior, entraron 11.000 millones de dólares por año (La Nación, 18/2). Pese a esta lluvia de dinero, Kosovo no ha podido sentar una base productiva: el 50% de su población está desocupada y el 40% vive por debajo de los niveles de pobreza. Ni siquiera genera su propia electricidad, que recibe de Serbia.
La principal actividad "productiva" de Kosovo es el crimen organizado. Por allí circula el tráfico de personas y, sobre todo, el 80 por ciento de la heroína que llega a Europa. Dado que el principal productor de heroína es Afganistán, los norteamericanos dominan todos los tramos del "negocio".
Kosovo tiene potenciales riquezas minerales en el subsuelo, especialmente oro y níquel. Pero los kosovares no están en condiciones de extraerlas; deberán entregar su explotación a inversores externos. A la subordinación estatal directa - con la excusa de la "independencia"- se sumará en poco tiempo el saqueo de sus riquezas... en nombre del "desarrollo".

Desintegración
La "independencia" trucha de Kosovo es el último acto, por ahora, de la desintegración de la vieja Federación Yugoslava. No trae la paz sino nuevos enfrentamientos. Los serbios del norte de Kosovo reclaman su propia independencia, para unirse a Serbia; también los serbios de Bosnia.
Luego de dos décadas de guerras, masacres e intervenciones imperialistas casi ininterrumpidas, han nacido más de media docena de "Estados independientes".
La desintegración de Yugoslavia fue impulsada por la Unión Europea - especialmente Alemania, Italia y Francia- para convertir en vasallos a cada uno de los Estados surgidos de la fractura de Yugoslavia. Pero las potencias europeas fueron incapaces de arbitrar las guerras que provocaron; Estados Unidos llegó para imponer la "paz" y, con ella, la ocupación militar de Bosnia y Kosovo.
Ninguno de los Estados surgidos de la desintegración yugoslava es independiente; son todos protectorados y semicolonias del imperialismo.

Por la unidad de los pueblos balcánicos
Ninguna de las aspiraciones mínimas de los pueblos de los Balcanes puede resolverse en el cuadro de los Estados existentes, colonias del imperialismo, ni de los enfrentamientos y odios que preparan nuevas guerras y masacres.
La única salida progresiva consiste en la unión de los obreros y campesinos de los Balcanes en una lucha común contra la colonización imperialista y contra los gobernantes de sus propias republiquetas. El objetivo estratégico de esta lucha común es la expulsión del imperialismo y la unidad de los Balcanes en una federación de Estados socialistas. Sólo en este cuadro común los pueblos de los Balcanes podrán convivir pacíficamente y resolver sus aspiraciones sociales y nacionales.
Mientras los Balcanes estén dominados por el imperialismo, ocupados militarmente por la Otan y bajo la amenaza de nuevas agresiones, no habrá paz, libertad o independencia para ninguno de sus pueblos.

 

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