26/11/2015 | 1391

Abajo el “estado de urgencia” y la guerra imperialista

Por Roberto Gramar desde París


El domingo 22 varios centenares de personas se reunieron en la plaza de la Bastilla para marcar su oposición al estado de urgencia que prohíbe las manifestaciones, para insistir en la lucha contra la reinstalación de las fronteras y por la acogida de los refugiados y migrantes.


La manifestación fue minoritaria y compuesta por militantes de organizaciones políticas (sobre todo del NPA) y del movimiento social, pero tiene el mérito de ser la primera demostración práctica en que se puede enfrentar el estado de urgencia y mantener las luchas, al tiempo de condenar enérgicamente los actos terroristas.


En la misma semana, el gobierno de Hollande obtuvo la aprobación parlamentaria de la prórroga del estado de urgencia por tres meses. El miércoles, todos los diputados del Frente de Izquierda (PC, PG, Ensemble) votaron en favor del pedido del gobierno. Hubo apenas seis votos en contra, tres diputados socialistas, tres ecologistas y una abstención, que salvaron el honor. En particular, el PC se ha vuelto una rueda auxiliar del gobierno y los otros componentes del Frente acompañan el movimiento con lágrimas de cocodrilo. Hay que salvar los aparatos, sus lugares en el Estado y su convivencia con las políticas burguesas e imperialistas.


Hay evidencias de que los militantes del PC no siguen a su dirección. La asamblea general de los militantes del barrio 20 de París (la ciudad está dividida en 20 barrios), en la que participa el secretario general Pierre Laurent, se pronunció por 33 votos sobre 38, contra el voto de sus diputados. La izquierda frentista está en proceso de descomposición. Es una capitulación detrás de la otra: Syriza, la guerra, …en la espiral de la crisis imperialista.


El centro de gravedad de este proceso político se sitúa sin embargo en la CGT y sus militantes. El 14 de noviembre, las direcciones de las confederaciones sindicales publicaron un comunicado conjunto de condena de los atentados y de apoyo al gobierno. Varios días después, el Comité Confederal Nacional de la CGT dio a conocer una declaración en la cual toma distancias con esta posición “unitaria”, indica que no va a renunciar a las movilizaciones reivindicativas, mantiene la convocatoria a una “jornada de acción” para el 2 de diciembre a pesar del estado de urgencia, aunque sin condenarlo, y esboza una tímida crítica a la política imperialista de Holande, llamando a “soluciones multilaterales en el cuadro de la ONU”.


El llamado de la CGT coincide con el proceso de despido de los asalariados de Air France. La semana pasada, a pesar de la voluntad de las direcciones, se retomaron las movilizaciones en varios conflictos. Hay indicios de que el proceso va a acelerarse en esta semana. La lucha contra los despidos de Air France puede ser un punto de inflexión.


El giro de la CGT y su distanciamiento con el PC fueron impuestos por las estructuras intermedias como ciertas uniones departamentales, y por los militantes y corrientes de “lucha de clases”. Se retoma una vieja tradición de sindicalismo combativo de base, que toma como ejes la necesidad de las luchas reivindicativas y la defensa de la “independencia” sindical, con relación al gobierno y también con los partidos políticos.


El gobierno ha prohibido también las movilizaciones por la Conferencia de Cambio Climático – COP 21, que empieza el lunes próximo. El calendario político está marcado además por las elecciones regionales del 6 y del 13 de diciembre y se anuncia un fuerte crecimiento del Frente Nacional.


Las movilizaciones callejeras contra el estado de urgencia, las luchas sindicales y reivindicativas contra la crisis capitalista y la conformación de un movimiento contra la guerra imperialista son los objetivos inmediatos para los militantes y organizaciones combativas. Se está demostrando que la energía para la lucha existe, pero también la dispersión y la confusión. El movimiento práctico tiene que acompañarse de avances políticos, de clarificaciones programáticas. Hay que tratar de que se procese una confluencia entre la lucha contra el gobierno y su política y la defensa de las movilizaciones en los lugares de trabajo

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