10/02/2003 | 819

¡Abajo el gobierno asesino del Goni! ¡Huelga general! ¡Comando político unificado de lucha!

El camino abierto en Bolivia por la insurrección popular de febrero, contra el «impuestazo», lejos de haberse cerrado, se ha profundizado. El viernes 19, un día de gran movilización social, reflejó el profundo aislamiento del gobierno. El centro de la movilización ha sido la lucha de los pobladores de Warisata, donde los campesinos han defendido el bloqueo de caminos contra la política hambreadora y proimperialista del gobierno Mnr-Nfr-Mir-Ucs (Sánchez de Losada-Reyes Villa), en especial contra la entrega del gas boliviano a los EE.UU. El bloqueo fue objeto de una provocación asesina por parte de las Fuerzas Armadas.


El sábado 20, un operativo policial-militar, en Warisata, ordenado por la embajada norteamericana, se saldó con la muerte de dos uniformados y al menos cinco civiles, demostrando que en el momento actual, de profundo agotamiento de las ficciones democráticas (justicia, «estado de derecho»), el único sostén real del gobierno se reduce al Ejército. Está cada vez más claro que el poder real ya no lo ejerce Sánchez de Losada ni ningún payaso de turno. El poder real se va centrando en la cúpula castrense, cuyo margen de maniobras es también, en la situación presente, limitado (si se diera la exportación del gas por Chile, el Ejército perdería una gran parte de su razón de ser ante los ojos de los trabajadores); en todo caso, una respuesta militar precisa en estos momentos de una careta civil, aún no claramente perfilada.


El día 22, en un intento por mostrar una fortaleza política que ya no tiene, el gobierno decide convocar al patético show de la firma del Reencuentro Nacional. La crisis de dirección se evidencia en la participación, en dicho Reencuentro, de la corriente que fuera depositaria de la esperanza popular en el cambio, el Mas de Evo Morales. Como ya dijéramos, el Reencuentro fue sólo una maniobra de corto alcance, impulsada por la Iglesia, para dar un oxígeno suplementario al gobierno asesino del Goni, ya odiado por toda la población trabajadora. El resultado del Reencuentro no ha sido la imposición (parcial) de algunas reivindicaciones populares, sino la masacre de trabajadores en Warisata.


Lo sucedido en Warisata ha sido, probablemente, el primer episodio de una insurrección de vastas proporciones, en un momento que resume las contradicciones acumuladas por la sociedad boliviana a lo largo de su historia, en un momento de extrema debilidad de las expresiones políticas de la izquierda y más aún de la derecha. El uso de las fuerzas armadas como recurso de disuasión y de orden es también limitado; cualquier enfrentamiento que suceda irá desgastando la capacidad de respuesta del «Ejército boliviano». La crisis económica, que ha golpeado fuertemente a la clase media, ha determinado que el gobierno pierda definitivamente todo apoyo social. Una expresión de la completa descomposición gubernamental es el surgimiento, en sectores de la clase media, del reclamo de uso de métodos de guerra civil contra los trabajadores en lucha, apelando a una pseudo-ideología racista y fascista (cuya irrupción se ha hecho evidente en Santa Cruz y Tarija).


En este escenario, el problema de la entrega del gas a las transnacionales se transforma en una ofensiva contra todo el régimen político. El gobierno no ha dudado, una vez más, en mancharse de sangre. Los pobladores de Warisata nos muestran el camino a seguir; la movilización, la organización y la lucha tienen que ser acentuadas.


Se están dando procesos de unificación de las direcciones de los sectores en lucha bajo la dirección de la COB. Un proceso que debe centralmente no ser de cúpulas sino tener el aval de las bases; sólo así se podrá recuperar una COB o una dirección revolucionaria para afrontar al imperialismo y sus cipayos nacionales. En la universidad este proceso ha comenzado, las camarillas han entrado en una «crisis institucional» que ha impedido que un sector corrupto (Diego Salazar) asalte la FUL, sector que será barrido por la lucha estudiantil. Por iniciativa de la OT (Organización Trotskista) se ha constituido la UNE, Unidad Estudiantil (con la participación de JCB, Revolución Universitaria, Bases y Resistencia), que ya se presenta como alternativa de dirección para la juventud estudiantil. La UNE ha publicado un panfleto conjunto de vasta divulgación en centros de estudio y ciudades.


Bolivia está en pie de lucha. La sede del gobierno ha sido cercada varias veces en las últimas semanas por obreros y campesinos. Urge unificar las luchas en una huelga política de masas, y dotarla de una dirección política, revolucionaria.

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