28/02/2020

¡Abajo el “Plan” de liquidación de Palestina! ¡Fuera el imperialismo estadounidense de Medio Oriente!

Declaración del Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky”

A continuación, compartimos la declaración del Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky”, referida al llamado “Plan de Paz entre Israel y Palestina”, con el que Trump y el sionismo pretenden redoblar la opresión del pueblo palestino. Próximamente realizaremos nuestros comentarios sobre la declaración.


La versión en inglés puede consultarse aquí .


     El llamado “Plan de Paz entre Israel y Palestina” anunciado pomposamente por el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump el 28 de enero de 2020, no es más que una cínica declaración de guerra contra el pueblo de Palestina y su derecho inalienable a la autodeterminación, así como una amenaza mortal contra todos los pueblos oprimidos de la región y de todo el mundo. 


       Es un plan de anexión del Valle del Jordán y de todas las tierras ocupadas por colonizaciones sionistas israelíes, incluida Jerusalén/Al Quds; es un plan de traslado de la población palestina que vive en el llamado “Triángulo del Norte” de Israel a pequeños bantustanes desarmados, a enclaves dispersos de un falso estado “palestino”, cercados por el ejército sionista, privados de instalaciones de agua y otros recursos materiales y, lo que es más importante, de fuerzas armadas, verdadero sello distintivo de un Estado, y condenados a sobrevivir en condiciones de un régimen de apartheid. Es un plan de abolición de todos los derechos y aspiraciones del pueblo palestino, incluido el derecho al retorno de los refugiados. 


       A cambio, el Plan de Trump promete a las elites locales 50 mil millones de dólares en beneficiosos contratos con empresas estadounidenses. 


1.    El multimillonario estadounidense de la Casa Blanca anuncia “su” plan como “el acuerdo del siglo”. La mayoría de los comentaristas lo llaman con razón “el robo del siglo”. Más aún, el obsceno acto en que se hizo el anuncio, en la voz de un Presidente de los EE.UU. que todavía en ese momento enfrentaba un juicio político, en presencia de un primer ministro israelí que enfrentaba cargos penales por corrupción y de un público selecto de admiradores entusiastas, sionistas religiosos de extrema derecha, representantes de los emires del Golfo y evangélicos fanáticos, fue más una fiesta de celebración de un acuerdo entre mafiosos que un evento político. 


2.    Nadie podía subestimar la gravedad política del anuncio del Plan. De hecho, los Acuerdos de Oslo de 1993, junto con la falacia de conformar dos estados a modo de solución, están enterrados sin ceremonias. Como publicó el periódico israelí Haaretz, al día siguiente del anuncio, el 29 de enero: “El Plan de Trump es sin duda la propuesta de paz más pro-israelí que se ha hecho nunca y, a pesar de que el Presidente diga lo contrario, es la peor oferta jamás hecha a los palestinos. Incluso si fuera más ecuánime, con solo una mirada superficial al mapa que se adjunta en el Plan queda claro lo inviable que es: mantiene a israelíes y palestinos enfrentados a tal grado que hace que la antigua Yugoslavia parezca una isla de tranquilidad”.


       El plan “de paz” de Trump no puede ser implementado sin medios o medidas de guerra, mediante el uso de la más feroz brutalidad contra la población palestina, lo que sería una nueva Nakba. Tal guerra no puede limitarse a Cisjordania y la Franja de Gaza, sino que se extenderá hacia una conflagración general en la región. 


      El “nuevo” plan de Trump forma parte del esfuerzo del imperialismo estadounidense por construir un eje israelí-saudí a la cabeza de otros Estados árabes suníes reaccionarios en una guerra reaccionaria contra Irán y sus aliados regionales que se extiende desde el Líbano y Siria hasta el Yemen; es un esfuerzo por restablecer un nuevo orden imperialista en Medio Oriente que sustituya al anterior ya deshecho y que enfrente a los suníes con los chiítas, amenazando así con dividir Medio Oriente según líneas sectarias. (La 4ª Conferencia Internacional Euro-mediterránea del “Centro Cristiano Rakovsky” y de la red RedMed, en junio de 2017, ya había denunciado este cambio de planes del imperialismo estadounidense tras el primer viaje al extranjero que el recién elegido presidente de los EE.UU. hizo precisamente a Arabia Saudita e Israel).  Desde este punto de vista, no es casualidad que el anuncio público del “acuerdo del siglo” de los Estados Unidos de América del 28 de enero se hiciera después del asesinato, ordenado por Trump, del general iraní Qassem Suleimani de la “Fuerza Al Quds” de la Guardia Revolucionaria, junto con un grupo de otros funcionarios, en el aeropuerto internacional de Bagdad el 3 de enero de 2020.   


       Las nuevas provocaciones bélicas de Trump, en un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos, no manifiestan ninguna iniciativa estratégica coherente, “irresistible”, del imperialismo estadounidense. Por el contrario, hay espasmódicos pero peligrosos zigzags que van desde la retórica de “poner fin a las guerras interminables en Medio Oriente y Afganistán”, de “retirar las tropas estadounidenses de la región”, etc., hasta la renovación de la agresión militar, el envío de más tropas, la ampliación y el establecimiento de nuevas bases militares en Arabia Saudita, el Golfo, el Mediterráneo Oriental, incluida Grecia, ¡aun amenazando a Irán con la “aniquilación incluso de sus antiguos sitios culturales”, según la reciente amenaza del presidente estadounidense!


    Las intervenciones, planes y agresiones bélicas imperialistas no ocurren en el vacío. El imperialismo actúa de la manera más bárbara sacudido por una crisis histórica del capitalismo mundial en decadencia, que, sin resolverla desde hace más de una década, entra de nuevo en una nueva fase explosiva que impulsa un nuevo estallido de las masas desde América Latina hasta Medio Oriente, Europa y más allá.  La escalada de la agresión imperialista estadounidense en Medio Oriente se enfrenta e interactúa con una segunda ola de levantamientos revolucionarios, después de la anterior “Primavera Árabe” revolucionaria de 2010-2013, que vuelve a engullir la región de Medio Oriente y el Norte de África, desde Argelia y Sudán hasta el Líbano e Irak.


      Se ha abierto un nuevo capítulo en la tumultuosa historia de esta región volcánica donde la guerra y la revolución imperialistas son protagonistas. 


3.  El Plan de Trump produjo una explosión justificada de ira entre las masas populares de la Palestina ocupada y de todo el mundo árabe y musulmán que se expresa en enormes movilizaciones, mítines y manifestaciones. No solo en Cisjordania y Gaza, sino que incluso en Tel Aviv se produjo una importante movilización contra el Plan de Trump a la que se sumaron tanto judíos israelíes como palestinos.


    Es esta presión que generan las masas desde abajo, en una región nuevamente sacudida por la agitación revolucionaria, que se extiende desde Sudán y Argelia hasta el Líbano e Irak, lo que representa el factor principal que obligó tanto a la colaboracionista Autoridad Palestina de Abbas como a la Liga Árabe a oponerse formalmente al Plan de Estados Unidos.  


      Pero no hay lugar ni tiempo para la complacencia cuando se trata de estos regímenes burgueses corruptos. La respuesta inicial de Arabia Saudita, Omán, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos fue, como se esperaba, “positiva”. Peor aún: a pesar del voto negativo en la reunión de la Liga Árabe, aparentemente a espaldas del Gobierno de Transición de Sudán, el líder militar, el General Abdel Fattah al Burhan, el hombre fuerte del régimen que reemplazó el gobierno del dictador Omar al Bashir después de su derrocamiento por la revolución de los oprimidos sudaneses el 11 de abril de 2019, viajó a Entebbe, Uganda, para reunirse con Netanyahu. El objetivo de este encuentro con el Primer Ministro israelí, siguiendo el Plan de Trump, era la “normalización” de las relaciones y el restablecimiento de los vínculos diplomáticos entre el Estado sionista y Sudán, aislados hasta ahora por sanciones aplicadas por múltiples razones.


        La causa más profunda de esta puñalada por la espalda que se está cometiendo contra el pueblo palestino, no es simplemente la presión que implican esas sanciones para un país que se encuentra en una situación económica desastrosa; es, sobre todo, el temor político que tiene la junta militar, denominada “Consejo Militar de Transición” después de la caída de al Bashir, frente a la revolución social inacabada.  


        Un artículo bajo el título “Un paso hacia la liquidación de la revolución” publicado el 14 de julio de 2019 en el sitio RedMed.org, advertía oportunamente sobre los peligros del sucio compromiso que tomaron el Consejo Militar de Transición y las Fuerzas de Libertad y Cambio de la oposición de formar un Consejo Soberano común para supervisar “una transición pacífica hacia un gobierno civil”. Ahora está claro, a la luz de esa reunión entre Netanyahu y Abdel Fattah al Burhan, que la junta militar y los intereses burgueses que representan nunca hicieron la paz con las masas revolucionarias. La “normalización” de las relaciones con el imperialismo y el sionismo está en marcha como preparación para una nueva etapa de confrontación entre la contrarrevolución y la revolución.


      La lección es vital no solo para los sudaneses, sino para todas las revoluciones que ahora están surgiendo de nuevo en Medio Oriente. Los imperialistas y las clases dominantes locales, todos los reyes, emires, dictadores militares, incluso los falsos “antiimperialistas” disfrazados de religiosos o laicos, tratan de detener y destruir el estallido revolucionario de las masas populares exacerbando y explotando todas las divisiones locales étnicas, religiosas, tribales, etc., para asegurar sus intereses criminales y resguardar el azotado dominio reaccionario. 


          La crisis y las presiones del imperialismo, ya sea a través de medidas antipopulares impuestas por el capital mundial, por sofocantes sanciones, o por ambas a la vez, se refractan de manera diferente según las clases sociales de cada región. Las medidas están ampliando la enorme brecha entre las clases dominantes privilegiadas y corruptas y las masas empobrecidas que están tomando el camino de la revolución y exigiendo la deposición del descompuesto sistema político-social existente.  


        El triunfo de las masas es una tarea estratégica. El imperialismo puede y debe ser derrotado y la liberación nacional debe ser alcanzada sin ser furgón de cola del nacionalismo burgués ni pequeñoburgués; la emancipación social del sistema de pobreza y miseria solo puede y debe ser alcanzada sin capitular ante el imperialismo y sus conspiraciones para un “cambio de régimen”.     


Solo una clase social puede superar estas divisiones y unificar a las masas populares oprimidas y empobrecidas contra el imperialismo y los tiranos locales, en una lucha revolucionaria por la liberación nacional y social, por la emancipación humana universal, por el socialismo: la clase obrera, tanto la ocupada como la desocupada, en particular su generación más joven, organizada y dirigida por un partido marxista de combate revolucionario y de vanguardia, parte inseparable de la lucha por construir una nueva Internacional revolucionaria.  


4. En la lucha por esta perspectiva histórico-política, el Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky” llama a todos los partidos de izquierda y a las organizaciones obreras, a todos los auténticos combatientes de la liberación nacional, a los movimientos sociales y antiguerra a movilizarse sin demora contra el Plan de Trump de anexión, traslado y apartheid que liquida los derechos del pueblo palestino, sobre todo su derecho a la autodeterminación nacional y el derecho al retorno de los refugiados.

 

         Por la expulsión del imperialismo de EE.UU. y la UE de Medio Oriente, el norte de África y los Balcanes.  

     Por el desmantelamiento de todas las bases militares de EE.UU. y la OTAN establecidas en la región MENA [Medio Oriente y Norte de Africa], Grecia, Turquía, Chipre.


       Abajo el colonialismo sionista. Por el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo palestino, por el derecho al retorno de los refugiados. Por una Palestina unida, libre, democrática, laica y socialista, donde los árabes y los judíos palestinos vivan juntos pacíficamente con igualdad de derechos y dignidad en todo el territorio de la Palestina histórica.


       Por la victoria de la revolución social de las masas populares del MENA.

       Por una Federación Socialista de Medio Oriente.


                                                                                                Febrero de 2020


Centro Socialista Internacional “Christian Rakovsky”


Sitio web RedMed. org

EEK (Partido Revolucionario de los Trabajadores) – Grecia

DIP (Partido Obrero Revolucionario) -Turquía

OKP (Partido Comunista Unido) – Federación Rusa

Asociación “Unión Soviética”

Prospettiva Operaia (Italia)

MTL (Marxist Workers League, Finlandia)

ROR (Revolutionary Workers Renaissance, Francia)

Attac (Hungría)

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