23/10/1998 | 605

Ahora, la rebelión estudiantil

Por Editor

Medio millón de estudiantes secundarios, en toda Francia, ganaron la calle para protestar contra la política oficial de destrucción de la enseñanza pública. La que ya se ha convertido en la mayor movilización estudiantil de los últimos años, comenzó a principios de octubre en el interior, donde las carencias son más notorias, y se extendió rápidamente a todo el país. Desde los primeros días de clase, cada vez en un número creciente de ciudades, viene repitiéndose el mismo espectáculo: «Todos los días, decenas de miles de estudiantes secundarios salen a la calle, las bloquean y asedian los edificios públicos» (Corriere della Sera, 14/10).


Antes de la jornada nacional del medio millón, se realizaron grandes marchas de decenas de miles en todas las grandes ciudades. Pese a la represión policial —la manifestación de París fue reprimida a palazo limpio—, la movilización continuó extendiéndose.


Los secundarios franceses protestan contra la falta de profesores y de personal no docente, contra la superpoblación de las aulas y la destrucción de la estructura educativa (falta de bibliotecas, laboratorios, aulas). Es decir que protestan contra la misma política de destrucción de la educación pública que llevó a la huelga de los docentes secundarios en los primeros días de clases (ver Prensa Obrera, 1/10). Ahora, a la rebelión de los docentes se suma la rebelión estudiantil.


La rebelión de los docentes y estudiantes crece porque el gobierno ‘socialista’ de Jospin sigue la misma política de destrucción de la educación pública –cierre de cursos, reducción del número de docentes y no docentes, reducción salarial, flexibilización– que sus antecesores derechistas. Claude Allegre, el ministro ‘socialista’ de Educación, repite a diario que su tarea es «adelgazar el mamut (de la educación pública)» (ídem). La respuesta estudiantil fue contundente: «‘El mamut tiene quien lo defienda’ gritaban ayer quince mil estudiantes en las calles de Bordeaux» (ídem).


Un hecho de enorme significación política de esta gran movilización secundaria es lo que la prensa califica como «ausencia de protección política» (ídem): la movilización creció desde abajo, a través de la coordinación de las organizaciones de base, «pasando la voz de un colegio a otro, sin que nadie en el mundo político o mediático le prestara importancia» (ídem). Es decir, que se trata de un genuino movimiento de masas que brota allí donde el control que ejercen los aparatos políticos de la izquierda ‘oficial’ es menor y donde las consecuencias de la crisis y de la descomposición capitalista (desempleo, violencia, falta de perspectivas) se hacen sentir de una manera más aguda.


Después de las huelgas docentes, la movilización de los secundarios revela la tendencia profunda del movimiento de las masas a enfrentar al gobierno‘socialista’ del imperialismo francés en defensa de sus conquistas y de sus reivindicaciones. La de los secundarios es la primera gran manifestación de masas de esta tendencia; seguramente, no será la última.

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