13/06/2002 | 758

Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Peru

El gobierno de Batlle dio por «superada» la crisis en Uruguay con el anuncio de los préstamos que acaban de aprobar el FMI y el BID por valor de 3.000 millones; aduce que con estos fondos podrá frenar la caída de los depósitos del sistema bancario (2.500 millones de dólares en los últimos meses) y la pérdida de la mitad de las reservas del Banco Central (que cayeron 1.500 millones en el mismo período).


El gobierno uruguayo, sin embargo, no tiene nada de qué alegrarse; el préstamo que acaban de otorgarle no lo «aleja» sino que, por el contrario, lo «acerca» cada vez más a Argentina. Es que Argentina recibió, con el «blindaje» y el «megacanje», no 3.000, sino 45.000 millones de dólares… Esos fondos sirvieron para financiar el retiro de los grandes depositantes y la propia fuga de capitales armada por los bancos con mecanismos que el gobierno de Montevideo debería conocer de sobra.


Los anuncios del gobierno de Uruguay suenan más ridículos aun frente al rápido agravamiento de la situación brasileña. El llamado «riesgo país» sigue en ascenso, la Bolsa cae y el real se devalúa como consecuencia de la liquidación por parte de grandes grupos capitalistas, encabezados por los propios bancos «nacionales», de sus «posiciones brasileñas» y su fuga al dólar.


A la impresionante deuda externa bruta de 370.000 millones de dólares (74% de su PBI), que – como consecuencia del aumento del «riesgo país» – debe pagar una tasa que casi cuadruplica la internacional, se suman las crecientes dificultades para refinanciar su propia deuda interna: «El gobierno aceptó vender bonos de la deuda pública, a plazos muy cortos, y con un interés altísimo, porque la propia institución no confía en su capacidad de repago de la deuda» (Clarín, 7/6). En consecuencia, «la deuda se está concentrando en el primer trimestre del próximo año (…) ayer, los financistas y operadores bursátiles hablaban sólo de un tema: el enorme volumen de vencimientos de la deuda interna que el gobierno le deja al próximo gobierno» (ídem).


«Uruguay ya está en rojo. Existen evidencias y cifras concretas de que Brasil entró en emergencia financiera y que —de seguir así— no podrá pagar sus compromisos externos en los próximos meses» (ídem). Y se suma Chile, golpeado por la caída de sus exportaciones a la Argentina, la desaparición de los turistas argentinos y, sobre todo, las enormes pérdidas de las compañías chilenas que han participado de las privatizaciones argentinas: su capitalización bursátil ha caído en 1.600 millones de dólares como consecuencia de la devaluación. En consecuencia, se duplicará el déficit de cuenta corriente chileno, lo que obligará al gobierno a financiarlo con endeudamiento externo… cuando los mercados financieros se cierran para América Latina.

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