08/10/1998 | 603

«¡Armas para Bosnia!»

En agosto de 1993, el entonces diputado Luis Zamora presentó en la Cámara de Diputados un pedido de resolución en el que se exigía que»el gobierno argentino levante el embargo y se les suministre armas a los musulmanes de Bosnia» (Semanario Socialista, 25/8/93). La exigencia fue apoyada por el Mas y por el Pts que, como el Mst, habían convertido la consigna «¡Armas para los musulmanes de Bosnia!» en el norte estratégico de su política frente a la guerra que, por ese entonces, despedazaba a los Balcanes.


El escándalo de las armas revela que el menemismo cumplió, y con creces, la exigencia de Zamora y de los partidos morenistas: las armas argentinas llegaron, en una abundancia de varios miles de toneladas, a manos de los ‘musulmanes de Bosnia’. Si el Mas, el Mst o el Pts fueran mínimamente consecuentes, en este momento deberían estar organizando una gran manifestación de apoyo a Menem, a Emir Yoma y a Di Tella por haber ‘burlado’ el embargo imperialista y haber seguido lo que, para ellos, constituía la expresión más excelsa de la política internacionalista: el apoyo con armas a la independencia de Bosnia.


El ridículo de estos ‘maestros internacionalistas’ no puede ser más completo. Porque resulta que Menem envió las armas a los‘musulmanes de Bosnia’ y a sus aliados croatas por expreso pedido del gobierno norteamericano. Así se desprende de un largo informe que acaba de publicar Clarín (4/10) y que confirma todas las denuncias que se hicieron desde que las armas argentinas aparecieron en tierras balcánicas. Allí se dice que «la Argentina proveía armas a Croacia y a los bosnios musulmanes a pedido oficioso de Washington (…)en otras palabras, el gobierno cumplió un ‘trabajo sucio’ requerido por Washington». Tal importancia le atribuyó el imperialismo norteamericano a esta ‘colaboración’ del menemismo que «el envío de armas no fue ajeno a la decisión posterior de Washington de admitir a la Argentina como aliado extra-Otan» (ídem).


De aquí se desprende, además, que la independencia de Bosnia —que los morenistas presentaban como una bandera ‘internacionalista’— no era más que una de las alternativas que manejaba el imperialismo norteamericano en el curso de la guerra. Y que fue la que finalmente se impuso: la república Bosnia, que nació en los infames acuerdos de Dayton, es hoy una republiqueta ocupada por las tropas de la Otan y completamente subordinada al imperialismo.


Siguiendo al pie de la letra la política que le reclamaban los morenistas, el gobierno de Menem fue, claramente, un instrumento de la política imperialista en los Balcanes. Salta a la vista la justeza de la denuncia que formuló entonces el Partido Obrero cuando, sin necesidad de esperar que se conociera el contrabando de las armas, denunció que «el planteo (de ‘¡Armas para los musulmanes de Bosnia!’) se trata nada menos que un reclamo de intervención imperialista en los Balcanes, exactamente cuando el primer reclamo socialista debe ser ‘Fuera el imperialismo de Yugoslavia’…» (Prensa Obrera, 19/10/93).


Declaramos de antemano que es inútil esperar del Mas, del Mst o del Pts —o de sus respectivas fracciones o subfracciones— un balance del carácter objetivamente proimperialista de la política que siguieron frente a la fragmentación de Yugoslavia y a la guerra de Bosnia. Lo máximo que se puede esperar de ellos es que sigan el ‘consejo’ que Menem les dio a sus ministros involucrados en el escándalo de las armas:»mantengan la boca cerrada».

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