14/04/2011 | 1172

Chávez-Santos-Porfirio Lobos: negocian el punto final a la lucha contra el golpe hondureño

En una conferencia de prensa que clausuró la última de las reuniones bilaterales entre Chávez y el colombiano Santos, los mandatarios anunciaron que se habían reunido con Porfirio Lobo, el hombre que llegó a la presidencia de Honduras luego del golpe militar que expulsó del país al ex presidente Manuel Zelaya. Santos saludó la «diplomacia discreta» de Chávez en el caso, mientras el propio Chávez declaraba que no era conveniente entrar en mayores detalles sobre el asunto. El propósito es reintegrar a Honduras a la OEA y restablecer el reconocimiento diplomático del gobierno que emergió de las elecciones que convocara el famoso golpista Gorileti. En Honduras, mientras tanto, la represión contra el movimiento popular crece día a día, incluido el asesinato de periodistas -sin que ello provoque el resquemor de los custodios de la virginidad de la libertad de prensa.

La línea maestra de la negociación es obtener la garantía de que Zelaya pueda retornar a Honduras y organizar una oposición «institucional» que encauce la resistencia popular, que para nada ha disminuido. Pero una serie de órdenes de detención contra Manuel Zelaya, fogoneada por el mando militar y el ala derecha de la oligarquía, bloquea esta posibilidad. Porfirio Lobos anunció que regresaría a Petrocaribe, la entidad petrolera del chavista Alba, a la cual había adherido, oportunamente, Zelaya. Para neutralizar el sabotaje de los más derechistas a esta operación, Santos se suma como garante del carácter institucional de la vuelta de Zelaya.

La operación, en suma, busca revitalizar la figura de un oligarca como Zelaya a los ojos de las masas que luchan. Impulsa, además, un método de oposición política que desplace la acción directa por el toma y daca electoralista. En el medio, opera también el reclamo de una Asamblea Constituyente, toda vez que Zelaya no puede desentenderse de los compromisos populares que llevaron a la derecha a derrocarlo. Este asunto debe ser uno de los mayores problemas que puede estar interfiriendo en la renegociación. El reingreso de Honduras a Petrocaribe lleva a suponer que se habría llegado a un acuerdo con los monopolios petroleros que sabotearon ese acuerdo en su momento, lo que fue una razón no menor del golpe. ¿Petrocaribe repartirá la renta petrolera con esos pulpos para que el precio menor que se cobre por el petróleo bruto llegue también algo barato al consumidor?

Chávez y Santos se han convertido en la pareja encargada de ‘normalizar’ Honduras en el preciso momento en que Colombia obtiene de Obama el asentimiento para firmar un tratado de libre comercio, que ata dicha nación a los yanquis. Incluso con el conocimiento de este hecho, Chávez declaró, en la conferencia de prensa con Santos, que la unidad de América Latina no es un asunto de ideologías, sino de superar obstáculos que dividen. Pero el TLC, por parte de un país de la Unasur, si no divide al menos introduce otro caballo de Troya en el macaneo político que siempre ha sido la «integración latinoamericana». Venezuela se retiró, hace un par de años, del Pacto Andino para rechazar las negociaciones de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos.

Los luchadores de Venezuela y de Honduras, aunque también los colombianos, deben advertir que estamos ante una diplomacia secreta contrarrevolucionaria, que conspira contra el éxito de la lucha para poner fin al gobierno militar-gorila de Honduras y que encamina a Venezuela a operar al servicio de la OEA, el ministerio de Colonias de Estados Unidos.