08/01/1998 | 571

Chiapas: Masacre premeditada

A la luz de las informaciones sobre el brutal incremento de la militarización del Estado de Chiapas y de la penetración de las tropas del ejército mexicano en el cuartel general del EZLN, salta a la vista que la masacre de 45 indígenas zapatistas en Acteal –en su mayoría, mujeres y niños–, en las vísperas de la Navidad, fue el ‘punto de partida’ de un operativo político-militar en gran escala, cuyo objetivo es aniquilar la rebelión campesina.


La masacre, la militarización de Chiapas y la penetración en el campamento zapatista de La Realidad son la‘respuesta oficial’ al número creciente de ‘comunidades autónomas’ que fueron surgiendo en ese Estado en los últimos meses.


La ofensiva militar contra los zapatistas es la confesión oficial del fracaso de la política de Zedillo de ahogar la rebelión por medio del terror de las bandas de paramilitares y ‘guardias blancos’ armados por los terratenientes, y que masacraron a más de 1.500 campesinos en el último año. El repudio de los ‘acuerdos de paz’ por el gobierno mexicano, firmados con los zapatistas en 1996, fue el primer paso en esta escalada represiva.


Según algunas informaciones, la cúpula del PRI de Chiapas (el partido de gobierno), el ejército y los terratenientes locales estarían actuando con ‘independencia’ del gobierno central. Esto, por supuesto, no reduce un ápice la responsabilidad política del gobierno de Zedillo en la masacre, por su política de encubrimiento de los asesinos y genocidas. Pero pone en evidencia la completa ‘feudalización’ del poder político en México, es decir, la crisis mortal del régimen político.


Con una parte sustancial de la economía del país en manos de los cárteles del narcotráfico; sometido a una brutal penetración imperialista; con un ‘partido de estado’, el PRI, en ruinas y con sus fracciones mortalmente enfrentadas; con una oposición impotente, la crisis del Estado mexicano plantea, a cada paso, la perspectiva de un vacío de poder. Es precisamente esta crisis la que empuja a los explotadores mexicanos a ahogar en sangre la rebelión indígena y campesina.


Denunciamos al gobierno mexicano como el responsable político de la masacre de Acteal y de la que se prepara. Denunciamos, también, la responsabilidad política de la ‘oposición’ centroizquierdista, el PRD de Cuauthemoc Cárdenas, que con las pruebas a la vista de la masacre que se prepara, no ha convocado a una gran movilización nacional e internacional para parar la mano del gobierno asesino.

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