30/09/1998 | 602

Criminal represión de la ‘democracia’

Un ‘gesto’ tendiente a la ‘reconciliación nacional’ acordado entre el gobierno de la Concertación (DC-PS-PPD) y el pinochetismo, prometía que tras abolir el feriado, éste sería «el último 11 de setiembre».


En la última semana el gobierno canceló la autorización para marchar por Morandé 80 (sede del Palacio de la Moneda) camino al Cementerio General. El propio presidente Frei («cuiden las vidas…») y la prensa capitalista se encargaron de preparar el ambiente represivo, advirtiendo sobre «un once rojo».


Mejor suerte que los 10.000 manifestantes, tuvieron Ricardo Nuñez y demás ‘gobernantes’ del PS, quienes tras una misa se fueron tempranito para el Cementerio ‘intuyendo’ que más tarde, con la ciudad militarizada, ya no sería sencillo.


Cuando la Marcha iniciaba su recorrido, en la esquina de Alameda y San Ignacio, empezó la brutal represión. Para tan magno ‘evento’ los ‘pacos’ (policías) estrenaban nuevas armas químicas: los ‘guanacos’ (carros hidrantes) disparaban algo que no era agua, y los gases no eran ‘lacrimógenos’ puesto que ninguna cantidad de limón o sal permitía atenuar sus efectos.


Cristian Varela Avalos, manifestante, falleció tras ser alcanzado en su rostro por una bomba de gas que le causó la pérdida de masa encefálica. Ya no se trataba de que Carabineros impidieran el paso de la Marcha por La Moneda, sino que sencillamente no se podía marchar. Cuando la manifestación se agrupó nuevamente en la estación Mapocho y mientras hacían uso de la palabra dirigentes de DD.HH. y partidos de izquierda, los ‘pacos’ volvieron a cargar ferozmente.


Dentro del Cementerio General, los manifestantes no alcanzaron a homenajear a los ejecutados-desparecidos por el golpe de Pinochet, porque Carabineros disparó en la entrada de Av. Recoleta y con dirección al mismísimo Monumento.


El gobierno cristiano ‘socialista’ justificó la represión y copó militarmente las adyacencias a la Cárcel de Alta Seguridad, ni bien se rumoreó la posibilidad de una Marcha para liberar a los detenidos (el gobierno sólo reconocía 70, cuando los organismos populares contabilizaban más de 150).


Hacia la noche, en un toque de queda casi virtual, volvieron a protagonizar los ‘pacos’ incidentes en las comunas del Gran Santiago (Villa Francia, La Legua, Pudahuel, San Miguel) y en la ciudad de Iquique.


La crisis internacional ve a Chile metida de lleno en ella. Y más allá del ‘verso’ está claro que el Gobierno y el pinochetismo también hacen suya, a su manera, la consigna popular: «reconciliación nacional: ni cagando».

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