28/11/1996 | 521

De elefantes, chanchos y carneros

“Los elefantes no existen. Algo parecido decretó el pleno del VI° Congreso del Pit-Cnt cuando decidió eliminar de la resolución sobre negociación colectiva lo referido a la productividad … Pero al negar el problema de los aumentos ligados a la productividad … es como negar la existencia de los mencionados animalitos … Dichos aumentos son un hecho irreversible … Para sobrevivir en el nuevo proceso de incremento de la competitividad, las empresas necesitan en forma vital aumentar su productividad, ya sea por la vía de introducir nueva tecnología, por la de modificar o intensificar los ritmos y procesos de trabajo, o por otros mecanismos … Si nos guiamos por lo resuelto, (como) los aumentos de productividad se producirán de cualquier modo … los trabajadores no podrán impulsar ninguna cláusula que garantice su contrapartida en remuneraciones”.


Con esta explicación ‘zoológica’,  el comentarista de la ‘izquierdista’ Brecha impugna las resoluciones contra la ‘productividad’ que votó el Congreso del Pit-Cnt. Ciertamente, poco importa la opinión del editorialista; lo que importa es que se limita a repetir, palabra por palabra, la posición de los burócratas derechistas de bancarios y de los restantes gremios que se retiraron del secretariado.


Lo que nuestro ‘zoólogo’ parece no entender –aunque seguramente lo entiende, y mucho– es que el ‘pago por productividad’ es el principio patronal de retribución por excelencia, porque hace depender el salario del grado de explotación del trabajador. Un sindicato —si es tal— debe defender el principio de un salario equivalente a la canasta familiar por una jornada de ocho horas, a un ritmo de trabajo medio, lo que significa —hasta un cierto punto— independizar el salario obrero del grado de explotación. O lo que es lo mismo, poner un límite a la explotación del trabajador por el patrón.


Para los derechistas del Pit-Cnt —y para sus ‘sponsors’ periodísticos—, la explotación de los trabajadores no debe tener límites … y no en beneficio del etéreo “nuevo proceso de incremento de la productividad”, sino del muy concreto beneficio de los patrones y de sus lacayos a sueldo. Es que no sólo existen los elefantes; también existen los chanchos y los carneros.

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