31/08/2015

De la guerra imperialista a la crisis humanitaria (y viceversa)

La llamada crisis migratoria en Europa ha pegado un salto. Al compás del derrumbe bursátil mundial, y en el séptimo año de crisis, el flujo de migrantes en el Mediterráneo tocó su pico más alto, algo nunca antes visto desde la Segunda Guerra Mundial. A estas alturas, más de 300.000 personas llegaron a las fronteras de la Unión Europea (UE) en lo que va de 2015 -contra 219.000 de todo el año 2014-, y 2.400 perdieron la vida (esta semana, 50 fueron hallados muertos en la bodega de un barco y 70 en la parte trasera de un camión), contra 3.500 víctimas del año anterior. El eufemismo de "migrantes" encubre lo que es, más precisamente, una marea de refugiados que escapan de países asolados por la guerra, la desocupación y el hambre. Entre otros: Costa de Marfil, República Centroafricana, Congo, Sudán, Eritrea, Somalia, Siria, Irak, Yemen y Ucrania. En todos los casos, se trata de conflictos que involucran a las mismas potencias imperialistas que simultáneamente deniegan o retacean los pedidos de asilo.


El desborde que la crisis está provocando es tal que la canciller alemana Angela Merkel ha calificado el problema como más acuciante "que el tema de Grecia y la estabilidad del euro". Solamente Alemania espera 800.000 solicitudes de asilo político, pero apenas lo otorgará al 10%, según el plan europeo de cupos.


En este cuadro, el vicejefe de gobierno de la República Checa, Andrej Babis, reclamó una intervención de la Otan en las fronteras exteriores de la UE para detener el aluvión. Aunque la alianza militar ha negado por ahora su participación, la respuesta represiva de los Estados europeos incluye el levantamiento de muros, vallas metálicas y el despliegue del ejército, como en el caso de Hungría. En ocasión de la catástrofe de Lampedusa, la más mortífera en lo que va del año, la Unión Europea aprobó un plan que incluía un desliegue naval en las costas de Libia, con potestades para el hundimiento de barcazas de traficantes. Bajo el taparrabos del combate contra el tráfico de personas, puede operarse una nueva acción militar contra el país africano, cuyo Estado se ha desintegrado en un conjunto de facciones enfrentadas.


La salida represiva no es privativa de la Unión Europea. El precandidato republicano a la presidencia Ben Carson propuso el uso de drones (aviones no tripulados) para bombardear 'cuevas' en la frontera con México donde se esconderían los inmigrantes indocumentados. Si, al igual que la propuesta de su rival, Donald Trump, de edificar un muro de miles de kilómetros, esto parece exagerado o propio de figuras marginales, cabe recordar que Obama ostenta el récord de deportaciones por parte de un presidente yanqui. La crisis migratoria concentra todas las cuestiones de la bancarrota capitalista: guerras imperialistas, degradación de la fuerza laboral a escala planetaria, crisis humanitaria. Es necesaria una acción internacional de las organizaciones obreras contra la represión y las deportaciones, por el derecho de asilo sin condiciones, la inmediata asistencia estatal, los derechos laborales plenos y contra las guerras de ocupación imperialistas.

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