19/09/2001 | 722

Derrota política del Frente Amplio en Adeom

El Frente Amplio y el gobierno frenteamplista de Montevideo acaban de sufrir una importante derrota política en el sindicato municipal: una asamblea general del gremio rechazó por una amplia mayoría la moción de la directiva del sindicato (conformada por miembros del PC, del PS y de otras corrientes del ‘oficialismo’ frenteamplista) de expulsar a los integrantes de la anterior directiva (de la Corriente de Izquierda y del MPP) por presuntas «irregularidades financieras».


La sanción que el oficialismo frenteamplista pretendía imponer a sus opositores, sin embargo, no tenía nada que ver con las finanzas del sindicato: era, simplemente, el castigo por la oposición de la anterior directiva a la política del gobierno municipal de privatizaciones, despidos y reducción salarial. Por eso, su derrota traduce una crisis más general.


En mayo pasado, la lista del PC ganó las elecciones por un estrecho margen frente a la lista de la CI. Su alianza entre bambalinas, impuesta por el gobierno municipal y la dirección del FA, con las derrotadas listas del PS y otras que responden al oficialismo, le permitió alzarse con todos los puestos del Ejecutivo del gremio. Su campaña se basó en el ataque a los paros y huelgas que la directiva anterior había sostenido contra los intentos del gobierno de despedir recolectores de residuos, privatizar ese servicio y reducir los salarios. «Con una dirección afín al gobierno *sostenía el PC* obtendremos un mejor convenio».


Pero la política rabiosamente capitalista del gobierno municipal no cambió un milímetro con la nueva directiva. No mejoró un centavo su «oferta» de convenio colectivo y sigue planteando una privatización masiva del servicio de recolección de residuos, que provocará despidos en masa. Arana no le ha dado nada para mostrar a la nueva directiva ‘del palo’. Por eso, el PC y el PS no pudieron movilizar a sus simpatizantes y perdieron algo más que la asamblea general: fracasó el intento, manifiestamente stalinista, de combatir a las corrientes opositoras y combativas mediante las expulsiones y las sanciones administrativas.