14/07/1994 | 423

Derrota y lecciones

Comando de Huelga

En la segunda semana de junio, luego de casi 40 días, fue levantada la huelga de profesores y no docentes de las tres universidades paulistas (Usp, Unesp y Unicamp). Las concesiones económicas obtenidas son irrisorias: un “abono” (premio, no incorporado al salario) y una promesa de reajuste el próximo mes en caso de haber inflación en la nueva moneda (el real). Esto, y el hecho de que la huelga fue levantada sin que el Consejo de Rectores hubiese reabierto las negociaciones, permite calificar el resultado final como una derrota (apreciación no compartida por los seis sindicatos que encabezaron la huelga). Nuestra propuesta de continuidad de la huelga en una asamblea realizada una semana antes (respaldada en dos asambleas de base) ganó en esa ocasión por escaso margen.

 

Las causas del desgaste y derrota son varias. La huelga estuvo aislada del resto del movimiento sindical; los sindicatos docentes no son afiliados a la Cut (Central Unica de Trabajadores), y el propio dirigente de ésta, el petista “Vicentinho” , bajó a las asambleas no para ofrecer el respaldo incondicional, sino para ofrecer su intermediación frente a los rectores. Dentro del propio movimiento docente, la huelga de los profesores primarios y secundarios había sido levantada luego de una semana de duración, también derrotada.

 

La propia reivindicación salarial fue planteada dentro de los parámetros impuestos por el gobierno al presupuesto universitario —que es definido como un porcentaje del Impuesto a la Circulación Monetaria (ICM)—, que hace que ese presupuesto sea una hipotética proyección mensual de un impuesto todavía no cobrado. La discusión salarial se transformó en un rompecabezas matemático acerca de si la reivindicación sindical “cabía o no cabía” dentro de las proyecciones.

 

En dos de las tres universidades (Unesp y Unicamp), el rector es elegido por sufragio universal paritario de docentes, no docentes y estudiantes (no habiendo, sin embargo, gobierno tripartito), pese a que el acto formal de su nombramiento continúa en manos del gobernador estadual. El hecho de que estos “democráticos” rectores hayan sido los más represivos durante la huelga, echó tierra con las ilusiones en el democratismo formal, y replantea sobre nuevas bases el debate sobre la autonomía universitaria.

 

El efecto inmediato de esta derrota es el fortalecimiento de la política de congelamiento salarial, que constituye la base del nuevo plan económico y de la nueva moneda. Más allá, está planteado también el avance de la política de privatización y desquiciamiento universitario, justamente en las universidades que concentran casi el 60% de la investigación en el Brasil, siendo no apenas el símbolo de la tan sonada “independencia tecnológica y científica” del Brasil.

 

Pero los vencedores también salieron heridos (el jefe de gabinete, una especie de primer ministro universitario, debió renunciar inmediatamente después de la huelga), pues por primera vez debieron enfrentar una huelga durísima, en la que cayó la máscara del “coleguismo democrático” (los rectores son profesores), para revelarse en su carácter de agentes del régimen y del Estado reaccionarios. La ilusión de la “isla universitaria”, una de las más fuertes ilusiones democráticas brasileñas, se está haciendo añicos.

 

La asamblea que levantó la huelga aprobó, por propuesta nuestra, un manifiesto de repudio al asesinato de los dos sindicalistas trotskistas de la Universidad Federal de San Carlos (ver artículo).

 

También te puede interesar:

El martes 28 arranca una huelga.
El llamamiento fue sin publicidad previa y arreglada con la dirección del hospital.
La UCR-Franja Morada y el kirchnerismo universitario en ningún lado niegan la usurpación.
Municipales, integrantes del SUTNA, Luz y Fuerza, docentes, jubiladxs, contra la criminalización de la protesta.