28/04/2016 | 1408

Ecuador: catástrofe natural, masacre social

Las catástrofes naturales vuelven a poner en escena las miserias insuperables del capitalismo como organización social, que potencia los padecimientos de las masas a escalas insoportables. Solidaridad con el pueblo ecuatoriano. Que la crisis, y los costos de la reconstrucción, la paguen los capitalistas


Las terribles consecuencias del terremoto están lejos de constituir un fenómeno puramente natural. En primer término, porque la magnitud de los daños que un sismo causa dependen de las condiciones previas -y en Ecuador los sismos no son novedad-. BBC Mundo (ver http://goo.gl/sIAgJl) ofrece el testimonio contundente de un grupo de ingenieros estructurales respecto de la precariedad en las construcciones como factor determinante para la destrucción sufrida, y del incumplimiento de normas modificadas tras terremotos sucedidos en otros países. El propio Correa fue lapidario, cuando «opinó que ha habido en la zona problemas por la 'mala calidad de las construcciones, sobre todo hoteles de cinco pisos sin las vigas necesarias, centros comerciales donde falleció mucha gente'» (El País, 21/4). El «pequeño detalle» es que habla como comentarista quien encabeza el gobierno desde hace nueve años. Esas construcciones proliferaron como hongos bajo su gestión. No se trata de un problema técnico, pues la tecnología de prevención antisísmica está disponible para su aprovechamiento colectivo; la organización social existente se revela como una traba a la vida misma.


La política del gobierno de Correa, lejos de cualquier industrialización o independencia nacional, llevó al extremo la primarización económica, teniendo en la expansión del turismo una de sus patas principales -esos «hoteles de cinco pisos sin las vigas necesarias». Esto nos lleva al segundo punto: la catástrofe ocurre en medio de una crisis monumental.  «Ecuador no cuenta con ese dinero [para la reconstrucción], en momentos en que su economía se contrae debido al colapso de los precios del petróleo y al debilitamiento de otras exportaciones tradicionales, como bananos y flores» (The Wall Street Journal of Americas, 21/4). Además, «las arcas fiscales están vacías y hay enormes problemas de liquidez». Lejos del desendeudamiento que postulan los nac&pop,  «la deuda externa se ha duplicado desde 2009, a 27.000 millones de dólares» (ídem).


Esta nueva catástrofe constituye además una oportunidad para el capital financiero, pues Correa «adelantó que se analiza la 'posibilidad de colocar bonos en el mercado internacional'» (elpais.com, 21/4). En cambio, tras la destrucción de zonas enteras, decidió agravar la carga de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, aumentando la alícuota del IVA en dos puntos, y estableciendo «la aportación de un día de sueldo para quienes ganan más de 1.000 dólares (878 euros) al mes»(elpais.com, 21/4) para financiar la reconstrucción, con la anuencia de la derecha. Correspondería, por el contrario, confiscar los beneficios extraordinarios que el capital local e imperialista obtuvo en todos estos años.


Las catástrofes naturales vuelven a poner en escena las miserias insuperables del capitalismo como organización social, que potencia los padecimientos de las masas a escalas insoportables. Solidaridad con el pueblo ecuatoriano. Que la crisis, y los costos de la reconstrucción, la paguen los capitalistas.

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