07/01/2004 | 832

El Frente Amplio avisa que gobernará contra los trabajadores

Es público y oficial: en Uruguay no va a ocurrir lo que pasó en Brasil, donde Lula tuvo que llegar primero al gobierno para que una parte de la izquierda entrara en un cuadro de desilusión crónica. En Uruguay advierten con bastante anticipación.


No se trata de un documento secreto, sino de un "programa de gobierno" oficial que el Congreso de Bases del FA-EP acaba de adoptar, a fines de diciembre.


El Congreso rechazó por una abrumadora mayoría la propuesta de elevar el salario mínimo al nivel de la canasta familiar. También rechazó cualquier aumento del salario mínimo, que hoy apenas cubre el 10% del valor de la canasta familiar. Fue rechazada igualmente la propuesta de que el gobierno del FA convoque a paritarias y envíe al Parlamento una nueva ley sindical. Hasta la propuesta de establecer el aguinaldo para los jubilados fue rechazada.


Ahora bien, este mismo Congreso resolvió rechazar la propuesta de establecer un tope para los salarios de los funcionarios políticos, incluso en un nivel tan generoso como son 38 salarios mínimos para el presidente y 24 para los intendentes y otros cargos. Los dirigentes del FA pretenden reventar los salarios de los trabajadores pero de ningún modo congelar los suyos. Para que quede claro: los izquierdistas no quieren ninguna limitación para valerse del presupuesto estatal en su propio beneficio.


No hace falta decir, después de todo esto, que el Congreso aceptó continuar el pago de la deuda externa y mantener la ley de caducidad (amnistía para los genocidas de la dictadura).


La inmensa mayoría de los trabajadores uruguayos, sin embargo, votará igualmente al EP-FA, esto porque durante casi cuarenta años fracasaron los intentos que se hicieron para superar esta coalición pequeño burguesa (nos referimos en particular a la huelga general del ’73 y a la formación del PIT en 1984/85). Pero la vanguardia de esos trabajadores tiene ahora una enorme responsabilidad: dar la pelea contra este engendro contrarrevolucionario, para preparar de nuevo las condiciones (próximas) para superarlo. Es necesario, para eso, ir contra la corriente de opinión mayoritaria. Todos los obreros uruguayos sospechan la traición; el problema es que no le encuentran una alternativa. La decisión del Congreso de Bases del FA de exponer en forma brutal y sin anestesia su finalidad antiobrera pretende acentuar la sensación de impotencia de las masas y prevenir incluso las crisis menores como las que el PT de Brasil vive en la actualidad.


La vanguardia debe organizar un Frente Obrero en Uruguay e ir a elecciones con candidatos y programa propios.

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