09/06/2005 | 903

El Frente Amplio y el «pan» de Mujica

La desaforada presión de Tabaré Vázquez y su ministro Astori para que los parlamentarios del FA-EP-NM ratifiquen, rapidito y sin chistar, el “tratado de inversiones” con Estados Unidos ha desatado la primera gran crisis del gobierno “progresista” uruguayo. A los diputados y senadores del FA ya no les queda el recurso, como en el pasado, de permitir la aprobación de la leyes simplemente dando quórum; ahora deben asumir “la responsabilidad del gobierno”. Lo que se les exige es que aprueben a libro cerrado nada menos que un nuevo estatuto de coloniaje negociado, en el mayor de los secretos, por Batlle.


Las ventajas unilaterales que está dispuesto a conceder el gobierno “progresista” al imperialismo, por medio de este “tratado”, son tan brutales que han despertado las protestas in cluso de Brasil, porque, en los hechos, termina con el Mercosur. Como si esto no fuera “suficiente”, el tratado incorpora a Uruguay al bloqueo contra Cuba.


La dirección del MPP, uno de los principales integrantes del Frente Amplio, reclamó en una carta pública que la disciplina de voto de las bancadas del FA no fuera decidida por los propios bloques sino por el Plenario del Frente Amplio: “Solicitarían un plenario donde discutir trescientos a favor y uno en contra y entonces ‘disciplinarse sin perder la ternura’…” (Radio 36, 2/6).


Pero como este pedido mínimo sonaba a “rebeldía”, el principal dirigente del MPP, José Mujica, desautorizó a la dirección y hasta amenazó con irse. “Este ministro, declaró, responde al gobierno y no a la fuerza política”. Todo un “estadista”.


“La postura de Mujica debe entenderse en la lógica de una necesaria aprobación” (Brecha, 3/6). Unos días antes, refiriéndose al tratado, Mujica había declarado que “si me obligan a comer pan podrido, me lo como; pero no digo que es bueno ni rico”. Se lo come sin chistar. El MPP inmediatamente “retiró” su pedido; y los parlamentarios frenteamplistas votarán el tratado con sus disciplinados “brazos de yeso” (ídem).


Pocos días antes había ocurrido algo similar. Aunque el 64% de los uruguayos votó por la estatización inmediata del servicio de agua y saneamiento, el gobierno “interpretó” que  la estatización regirá sólo después del vencimiento de los contratos en vigencia, o sea que Aguas de Barcelona continuará operando en Uruguay hasta 2018…


Esta violación de la ley fue firmada por todos y cada uno de los ministros del gabinete. La razón, reconoció uno de ellos, es que “de no rubricar el texto deberían alejarse del gabinete” (ídem). Los principios son relativos, el sillón es absoluto.


A esto Izquierda Unida de Argentina llama la “nueva constitución de poder”. Podrido, como el pan de Mujica.

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