17/12/1999 | 612

El invierno se viene caliente

El gobierno de la ‘izquierda plural’ francés anunció el lanzamiento, el año próximo, de un fondo de pensión privado para la jubilación. Además comenzó a discutirse la reducción del 10% de los aportes patronales. Pretende también igualar para abajo las condiciones de jubilación de los estatales con los privados. Los medios recuerdan que, en 1995, Juppé quiso alargar la edad para jubilarse de los ferroviarios. Resultado: ¡un mes de huelga!


En el contexto de una desocupación que alcanza los 7 millones de personas —lo cual constituye la principal preocupación de la población— y de más de 20 mil despidos mensuales, el gobierno plantea reestablecer la autorización administrativa para despedir, un recurso legal que facilita los despidos a la patronal.


Un polvorín


Los ferroviarios hicieron la segunda huelga —esta vez nacional— en noviembre. Están luchando contra la privatización de algunos ramales, por la incorporación de personal y la aplicación de la ley de las 35 horas. Protagonizan el despertar del movimiento obrero, luego de un año ‘97 con la menor cantidad de huelgas desde hace cincuenta años. Un dirigente de la patronal declara que están sobre «un polvorín».


En la misma semana de la segunda huelga de los ferroviarios franceses, los periodistas hicieron huelga contra el plan gubernamental de eliminar la deducción de impuestos de la que gozan desde 1934. Los desocupados, quienes la Navidad pasada ocuparon las oficinas de empleo estatales, ocuparon esta vez una oficina en Marsella, reclamando un bono para las ‘fiestas’ como el del año pasado. Los trabajadores del Metro están en huelga hace casi una semana contra el intento de la patronal de desconocer las dos horas de pausa en el cálculo de la jornada laboral. Los empleados de correos de Lyon acaban de triunfar en su lucha por la incorporación de nuevos empleados ante el intento patronal de imponer la reducción del personal y el aumento de la productividad (un empleado donde había dos).


The New York Times comenta que, aun cuando en Francia menos del 10% de los trabajadores está afiliado a un sindicato, las encuestas muestran que el público generalmente simpatiza con ellos. Le Monde publica una encuesta según la cual una mayoría de franceses no cree en la eficacia de la ley de las 35 horas para crear empleos. El 42% de los franceses (48% de los asalariados) reclama la no reducción salarial. Después de los acuerdos firmados en las industrias metalúrgica y azucarera, «las actitudes se crisparon». En el transcurso de un año, los franceses que plantean la reducción de la jornada laboral y los que no aceptan rebajas salariales son más numerosos.

 

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