23/03/1993 | 385

El nazismo, un instrumento de la democracia cristiana

Las recientes elecciones municipales celebradas en el Estado occidental de Hesse ocuparon las primeras planas de los diarios, al obtener el nazi partido Republicano, dirigido por un ex oficial de las SS, el 8% de los votos, un marcado ascenso frente al 0,3% que sacó en 1989. La socialdemocracia, partido gobernante del Estado, se derrumbaba, mientras tanto, del 45 al 36%. ¿ “Ascenso del nazismo” ? ¿“Peligra” la “democracia alemana”?


Para un hombre tan bien informado de los entretelones de la vida política alemana como Joachim Thies, editor del diario “Die Welt” de Bonn, “en ningún caso, la estabilidad política de Alemania está cuestionada” (International Herald Tribune, 10/3). Thies prevé que, a la vista de los resultados electorales, “las posibilidades de que Kohl siga en el gobierno son bastante buenas”, ya que “no tiene rivales serios en su partido o entre los socialdemócratas”.


Más allá de estos cálculos, lo que es incuestionable es que el llamado “ascenso nazi” es un fenómeno político manipulado por la burguesía  y por el personal político de los cristiano-demócratas de Kohl. Una reciente investigación oficial  ha encontrado que en una “muestra” de 200 miembros de la policía de Berlín, nada menos que 89 eran nazis o recibían instrucción paramilitar en organizaciones de extrema derecha. Los servicios de informaciones democristianos tienen bajo su control a los nazis, de quienes se sirven para poder imponer una política represiva en los planos inmigratorio y sindical.


En las elecciones de Hesse, las abstenciones marcaron un récord histórico, el 30%, lo que revela el marcado rechazo de la ciudadanía hacia todos los partidos. Se trata de un inocultable indicio de la descomposición del régimen democrático … poco tiempo después de su “victoria”  sobre el “comunismo”. Thies tampoco se inquieta por esto. “La baja votación —dice— es menos una causa de preocupación que un signo de normalidad. La apatía política también puede significar satisfacción” (ídem). Para el editor de “Die Welt”  la burguesía alemana puede aprovechar el “hastío” de los votantes … para alcanzar los objetivos políticos que los votantes rechazan. Como el aumento de votos de los nazis proviene del electorado socialdemócrata y no del cristiano-demócrata,  se concluye que la burguesía alemana le ha dado un cierto aire electoral a los nazis, entre otras cosas, para “desinflar” a la socialdemocracia.


La manipulación del nazismo desde el Estado responde a la necesidad que tiene la burguesía alemana de reforzar la capacidad represiva del Estado, liquidar las libertades democráticas de las masas en el este y en el oeste, para hacerles pagar, en términos de desocupación, reducción salarial y liquidación de conquistas sociales, los costos de la crisis capitalista. Precisamente por eso, Kohl ha reclamado que se le otorguen “poderes de excepción” para terminar con la “cuestión de los inmigrantes”.


En esta política derechista y antiobrera, el “ascenso de la extrema derecha” es el espantajo que utiliza la burguesía para que la población acepte una restricción de las libertades democráticas en nombre de una“contención de los nazis” y, por sobre todo, para que la socialdemocracia ingrese como segundo violín a un gobierno de coalición —o quizás menos, a un simple apoyo parlamentario. El objetivo de la coalición será respaldar la liquidación de los “gastos sociales” y el derecho de asilo, reclamos universales del gran capital germano. Esto explica que Thies caracterice que “Kohl ha sido el ganador de las elecciones de Hesse” (ídem) … a pesar de que su partido retrocedió en su votación, incluso por detrás del ya “desastroso” nivel alcanzado en 1989. Apenas concluídas las elecciones en Hesse el propio Kohl sacó la conclusión de ”que los socialdemócratas dejarían de bloquear ahora  el ‘pacto de solidaridad’  para la recuperación económica”. Para despejar cualquier duda, señaló: “Tengo la clara intención de llegar a un compromiso” (I.H.T., 9/3).


Otro hombre también muy informado sobre Alemania, el británico Quentin Peel, del “Financial Times” (9/3)  sostiene que “el renacimiento de la extrema derecha ha alcanzado un pico” e, incluso, que ha comenzado a desmoronarse: “los mismos republicanos han visto caer abruptamente su apoyo en los últimos tres meses, mientras decenas de miles de personas manifestaban contra los ataques a los extranjeros”. Es decir  que suben  las movilizaciones de masas y el repudio a la política anti-inmigrantes de Kohl. De acuerdo a esta caracterización, la manipulación nazista de parte de los Kohl podría ya haberse agotado, en cuyo caso estaríamos en presencia de un nuevo giro a la izquierda en la situación alemana.


Si esto es así, en su pretensión de limitar las libertades y liquidar el derecho de asilo, Kohl va de cabeza a un enorme choque con las masas. No será entonces Kohl quien le imponga a los socialdemócratas un gobierno de coalición sino la socialdemocracia la que se lo impondrá a los democristianos, a costa de la cabeza de Kohl, para salvar a la burguesía de la embestida popular.

En esta nota