16/07/1998 | 593

«El partido que ustedes y nosotros estamos levantando es el mismo: el de la revolución socialista mundial»

Me gustaría pedir disculpas por adelantado porque estoy nervioso y emocionado por este acto internacionalista. Hace unos días, en el congreso del Partido Obrero, los compañeros me preguntaban sobre la situación política española, sobre las condiciones en que viven los trabajadores españoles, sobre la política del gobierno y la patronal y la respuesta que están dando los sindicatos. Y llegamos a la conclusión de que la orientación de los ataques contra los trabajadores es la misma en la Argentina y en España. Y medio en broma, que los capitalistas son los internacionalistas más consecuentes. Digo medio en broma porque hay una gran verdad en esa afirmación: pese a sus contradicciones, pese a sus enfrentamientos, el gran capital es capaz de ponerse de acuerdo en todo el mundo para descargar todo el peso de su crisis sobre las espaldas de los trabajadores; sean europeos, americanos, asiáticos o africanos. Es necesario que aprendamos la lección. El capitalismo sólo puede ser superado, sólo puede ser barrido de la faz de la tierra si los trabajadores de todo el mundo somos capaces de unirnos en torno a nuestras propias banderas.


Nuestro grupo, En Defensa del Marxismo en España, desde sus orígenes ha seguido muy de cerca las luchas y las experiencias de los trabajadores argentinos y del Partido Obrero; también lo hacemos con la experiencias y las luchas de los trabajadores de todo el mundo. Esto no es casual, siempre estuvimos convencidos de que su lucha por levantar un partido revolucionario en Argentina, como también la lucha de los compañeros de otros países, es la lucha que estamos protagonizando los trabajadores españoles para construir nuestro propio partido revolucionario. Porque aunque los marcos de la lucha de clases nos obliguen a pelear en diferentes países, en situaciones diferentes, el partido que nosotros y ustedes estamos levantando es el mismo. No es ninguna casualidad que nos encontremos aquí reunidos delegados y representantes de diferentes países. Tenemos una conciencia y una voluntad común, la necesidad urgente de la construcción de un partido de la revolución socialista mundial.


Tal como se ha dicho antes, celebramos el 150 aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, hoy queremos hacer su proclama principal más viva que nunca, cuando decían: «Trabajadores del mundo, uníos». Tampoco tenemos que olvidar que este año se cumple el 60ª aniversario del Programa de Transición, el programa fundacional de la IVª internacional. Vale la pena también recordar la afirmación de aquel gran revolucionario, León Trotsky, cuando nos decía que la crisis de la humanidad es la crisis de su dirección revolucionaria.


No voy a cansarlos extendiéndome demasiado sobre la situación de la juventud y de la clase obrera española; sólo quiero decirles que frente a los ataques desatados por los acuerdos de Maastricht y de la ‘Europa del Capital’, cada vez hay más jóvenes y trabajadores en España y en Europa que comprenden la necesidad urgente de una Internacional. La lucha contra la reforma laboral en España; la lucha contra las políticas de ajuste económico; la lucha contra la pérdida del nivel adquisitivo de los salarios; la lucha contra la precarización laboral, tenemos un 21% de desocupados, tenemos un 40% de empleos precarios; la lucha por crear corrientes clasistas dentro de los sindicatos; la lucha que estamos manteniendo por construir un movimiento que una a los parados, a los precarios y a los trabajadores con empleo fijo; todas estas luchas, están siendo obstaculizadas y traicionadas por el centroizquierda, por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), por Izquierda Unida y por toda la burocracia sindical. Todas estas luchas estarán condenadas a la derrota si no somos capaces de responder al reto que la situación nos exige con urgencia, la construcción de una internacional obrera, que para nosotros sólo puede ser la IVª Internacional.


Para darles un ejemplo de cómo la situación política está cambiando en España, valga comentar cuando hace algunos meses el PSOE, para lavarse la cara de 14 años de gobiernos anti-obreros, de escándalos de corrupción, de guerras sucias con el GAL, intentaron o llamaron a unas elecciones primarias para legitimarse y llamar la atención de los trabajadores. El resultado fue un terremoto. Nadie, absolutamente nadie se lo esperaba: el candidato que no representaba a ninguna corriente dentro del PS, con una aureola más o menos ficticia de izquierda, el candidato que no representaba al aparato, sacó el 70% de los votos de las bases del PS. El reto no es fácil, no es fácil levantar un partido revolucionario en España. Tampoco lo es en Argentina ni en ningún otro país; ustedes lo saben tan bien como nosotros.


La construcción de una internacional obrera es un reto gigantesco que nos exige valor e ilusión. Estamos en un momento histórico, y vale la pena recordar aquella frase de aquella gran luchadora que se llamaba Rosa Luxemburgo, cuando nos decía: «o socialismo, o barbarie». Hoy esa expresión cobra más actualidad y urgencia que nunca. Depende, ahora, de todos nosotros estar a la altura de las circunstancias que las situaciones históricas nos exigen.


Gracias, y ¡Viva la IVª Internacional!

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