03/10/2002 | 774

El patio trasero de la guerra

La semana pasada, los dirigentes de las distintas fracciones kurdas de Irak acordaron un «proyecto de constitución» para establecer un «Estado federal», que debería entrar en vigencia después del derrocamiento de Saddam por las tropas norteamericanas. La nación kurda carece de un Estado nacional propio y su población se encuentra dividida en tres Estados: Turquía, Irak e Irán.


De manera inmediata, el primer ministro turco Ecevit atacó este «Irak federal», por el temor de que termine afectando la integridad territorial de Turquía. El Kurdistán, tanto el iraquí como el iraní y el turco, es una región rica en petróleo.


Ecevit amenazó con que «habrá serios problemas» si el «proyecto» de constitución se oficializa. Turquía envió tropas al norte de Irak para impedir el establecimiento de una región autónoma kurda: «Kurdistán será un cementerio de soldados turcos», respondieron los dirigentes.


Pero Turquía es la principal base con que cuenta Estados Unidos para atacar el norte de Irak. Los kurdos, a su vez, están siendo entrenados para actuar junto a los soldados norteamericanos, a la manera de la Alianza del Norte en Afganistán. Unos y otros forman parte del plan del Pentágono para derrocar a Saddam.


Todo deja ver la manifiesta fragilidad de la «alianza» que encabeza Bush y anticipa que la «liberación» norteamericana de Irak será el preludio de nuevas masacres

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