16/10/2018

El sacudón de Baviera

Desde Berlín

Horst Seehofer, ministro alemán de Interior y líder de la CSU, que sufrió un derrumbe electoral

El domingo 14 de octubre se celebraron en Alemania las elecciones de la región de Baviera. Este es el Land más productivo del país y con mucha industria, donde residen las grandes empresas alemanas, como BMW y Audi, o Siemens.


Las elecciones acentúan la crisis política en Alemania, dado que se derrumbaron el CSU, fuerza de gobierno regional y principal aliada de Merkel, y la socialdemocracia, que  también integra el gobierno federal.


El CSU obtuvo el peor resultado en los últimos 60 años y perdió la mayoría absoluta en el parlamento regional. Gran parte de la campaña de los conservadores fue -copiando a su “oponente” en crecidas, el AfD, Alternativa para Alemania- con tono xenófobo, posicionándose a la derecha de las políticas migratorias de Merkel e intentando cooptar el electorado ultraderechista que parecía alinearse con el AfD y que se había movilizado sólo meses antes. El ministro de Interiores del gobierno alemán, y unos de los principales dirigentes de la CSU bávara, Horst Seehofer, luego de la enorme movilización en Chemnitz declaró que “la inmigración es la madre de todos los problemas”.


También la elección estuvo atravesada por la crisis económica. “Estamos ante una guerra comercial entre Estados Unidos y China, nuestros mejores socios comerciales, hay amenaza de sanciones al sector automovilístico, uno de nuestros pilares industriales, y tenemos que seguir innovando y desarrollando nuestras capacidades", señaló Söder, el actual Ministro Presidente de Baviera (por la CSU). "Tenemos que mantener nuestra influencia en Europa y hacer que la política europea tenga acento bávaro, como así ha sido en materia migratoria. La inflexión en ese terreno ha sido obvia", poniendo de manifiesto con esto su intención de mantener y reforzar la política de dominación alemana sobre el resto del continente.


El resultado de la campaña derechista es estrepitoso: han caído del 47% al 37%.


Mientras tanto, el SPD -socialdemócratas alemanes- también han tenido la peor elección de su historia en la región. No han alcanzado ni el 10% del electorado. Mientras que mantienen una alianza con la CSU y el CDU a nivel federal, planean aparecer como oposición a ellos en Baviera. Pero a pesar del esfuerzo de distanciarse de los conservadores, el derrumbe ha llegado para ambos partidos.


El partido Die Linke, ni siquiera llegó al 5%, lo cual parece no corresponderse con el creciente descontento de la juventud con la situación alemana, pero es el resultado de que la izquierda haya entregado las banderas, hasta el punto de no convocar a la movilización #Unteilbar en Berlín -que convocó a más de 250 mil personas en la capital alemana- por disentir con la consigna de fronteras abiertas. Sahra Wagenknecht, la líder del partido Die Linke en el Parlamento Federal Alemán dijo: "cuando hablamos de fronteras abiertas para todos, es una exigencia que la mayoría de la gente encuentra irreal y completamente ajena al mundo, y tienen razón al respecto".


Las elecciones en Baviera hacen temblar el piso berlinés. Los dos partidos que hace años sostienen la coalición -CSU, CDU y SPD- de la canciller  Merkel han tenido un derrumbe notorio. La “gran coalición” ya está desgastada; luego de largas y arduas discusiones alrededor de las políticas migratorias, climáticas y sociales, frente a las cuales el gobierno alemán intentó permanecer unido. Pero las dificultades y peleas internas son imposibles de ocultar. El resultado de este domingo solo pone más en jaque la coalición gobernante, que está siendo flaqueada por izquierda, con las enormes movilizaciones pro-refugiados y anti-xenofobia, por derecha, con los sectores del AfD, Pegida y las movilizaciones de extrema derecha, que critican a Merkel por tener una política muy amigable con los refugiados, y a su vez, dentro de la misma coalición. Mientras tanto, Ángela Merkel se prepara para las elecciones dentro de su propio partido el próximo diciembre.


Los dos partidos que salieron beneficiados de las elecciones en Baviera son el AfD -Alternativa para Alemania- y los Verdes. Ambos vienen a presentar una ruptura (una por derecha y otra por izquierda) con el gobierno alemán y el sistema de partidos tradicionales. El crecimiento del AfD, aunque sabido, es peligroso. Expresa lo más rancio de la ultraderecha, aquellos que se movilizaron en Chemnitz y golpearon salvajemente inmigrantes en las calles. Representa a los que levantaron las banderas del nazismo y levantaron el saludo nacionalsocialista en las calles, que no se veía hace mucho tiempo en Alemania.


Por su parte, el partido de los Verdes pudo cooptar un sector descontento con el actual gobierno bávaro, con consignas como “Salvemos las abejas” e “Internet más rápido”, consiguieron calar en sectores conservadores que solían votar al CSU. Pero la oposición de los Verdes no tiene mucho futuro, el ex líder nacional de los Verdes, Cem Özdemir, reiteró la disposición del partido a contribuir al cambio que el 18% de los bávaros votaron, haciendo alusión a la posibilidad de formar coalición en el Bundesland de Baviera.


Pero la realidad de la juventud y la mayoría alemana muchas veces no transcurre por las urnas. Se ha demostrado en las numerosas y masivas movilizaciones contra los nazis, los ultraderechistas y las políticas de deportación de Merkel, como fue en Berlín el pasado 13 de octubre, o en Chemnitz, el 1 de septiembre. También se vio en la concentración que reunió casi 5 mil personas en el bosque de Hambach, donde se está desarrollando una ocupación hace meses, contra el desmantelamiento y deforestación del mismo, en beneficio de una mina de explotación de carbón de lignito a cielo abierto. Tampoco se puede omitir lo valioso de la huelga de los trabajadores de Ryanair por sus condiciones laborales.


Las tormentosas elecciones en Baviera refuerzan la necesidad de una alternativa política nacional, que se constituya como una herramienta de todos los explotados de Alemania; trabajadores, inmigrantes, refugiados, la enorme comunidad LGTBIQ, uniendo bajo un programa clasista y con perspectivas internacionales, que pueda denunciar el carácter reaccionario e imperialista de la Unión Europea y plantear la necesidad de una Unión Socialista Europea que haga carne el reclamo de las no-fronteras en Europa y el mundo.

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