20/12/2001 | 734

El terrorismo de Estado sionista tiene todo el apoyo del imperialismo mundial

Al día siguiente del discurso de Arafat, que llama al cese de la lucha contra el sionismo, el ejército del carnicero Sharon asesinó a otro dirigente más de la Intifada y de paso a dos chicos de 16 años. Es claro que el objetivo del sionismo no es la «paz» ni la «tregua», sino la liquidación de raíz del levantamiento popular del pueblo árabe de Palestina y la ocupación indefinida de los territorios que le quedan. Lo dice con todas las letras un informe que publicó el diario Yediot Ahronot (citado por Página/12, 14/12): «Desde la perspectiva de Israel (dice), ha comenzado la era de ataques masivos de tierra y aire a blancos de la Autoridad Palestina… En otras palabras (prosigue), tomar control de secciones bajo control de la Autoridad Palestina por un largo período de tiempo y limpiarlas de elementos armados, incluyendo los de la AP. Este es un plan que dice: ‘No existe más Autoridad Palestina’».


Pero si fuera necesaria mayor «claridad», la aportó el ministro de Seguridad de Sharon, Ouzi Landau. «Lo seguro, le dijo a Le Monde (14/12), es que jamás aceptaremos la existencia de un estado palestino… Nuestro partido no lo aceptará jamás. Hemos perdido demasiado tiempo con Oslo. Ahora hay que hacer venir a un millón de judíos suplementarios en diez años y continuar progresando». A la conclusión del periodista, de que «se estaba preparando para una guerra de cien años», el ministro entrevistado respondió: «El tiempo que haga falta». Independientemente de este planteo, sin embargo, la posición sionista oficial es que Arafat debe aceptar una tregua por tiempo indefinido, durante la cual proseguiría la expansión de la colonización sionista, que, de cualquier modo, nunca se ha detenido.


No hace falta decir que ha fracasado del modo más miserable el alineamiento de Arafat con la «alianza contra el terror» armada por Estados Unidos luego del 11 de setiembre. Escribiendo para El País (14/12), el mexicano Fuentes, el español Goytisolo y el palestino Said señalan que «tras el 11 de septiembre, el ya creciente poder del Tsahal en las decisiones políticas del Estado israelí ha transformado a éste en una mera correa de transmisión del ejército…»


El sionismo, con todo, no se encuentra solo en esta empresa criminal. El imperialismo yanqui, que le envía cerca de 5.000 millones de dólares cada año, sostiene abiertamente esta política, y en especial ahora cuando está discutiendo un ataque a Somalía o eventualmente a Irak, con el propósito de mantener el clima de la «guerra contra el terror». La política de Bush se manifestó de manera sorprendente cuando los jefes de la Unión Europea fueron obligados «a modificar los términos de sus conclusiones sobre el Medio Oriente al menos tres veces, siguiendo las presiones de Washington» (Financial Times, 17/12). En consecuencia, eliminaron la oposición al intento sionista de «debilitar y desacreditar» a Arafat y la exigencia de un «mecanismo de supervisión» para ayudar a aliviar las condiciones en Gaza y Cisjordania. Para el gobierno norteamericano, estos planteos revelaban una «falta de equilibrio» en perjuicio de Israel.


El silenciamiento de la oposición imperialista europea a la guerra de extermino del sionismo, por parte del imperialismo yanqui, pone de manifiesto que la burguesía mundial ha decidido ir a fondo por la vía del terrorismo de Estado. Esto plantea la necesidad de una lucha mundial en defensa de la Intifada y de la reivindicación nacional palestina. El pueblo árabe de Palestina, por su lado, no cejará en su lucha, que seguramente irá tomando la forma de una guerra de guerrillas nacional contra el opresor sionista.

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