07/11/1998 | 607

En Venezuela: Un huracán político

No solamente en Argentina se desdoblan las elecciones con la intención de manipularlas. El domingo pasado, tuvieron lugar en Venezuela comicios legislativos y para gobernadores, que fueron separados de los presidenciales previstos para diciembre con la única finalidad de amortiguar el avance de un candidato que corre por afuera de las cliques tradicionales, el ex militar Hugo Chávez, candidato por el Polo Patriótico. Contados los votos, se comprobó que el Polo se había convertido en mayoría parlamentaria a pesar de que no contaba anteriormente con ningún legislador. Chávez barrió con el democristiano Copei, del presidente Caldera, y la nacional-democrática AD del ex presidente Carlos Andrés Pérez. Prosigue, de esta manera, en América Latina la tendencia a la demolición de los viejos partidos, como ya lo verificaron Lula, Fujimori, el uruguayo Vázquez, Fernández Meijide o Cuauhtemoc Cárdenas (y esto vale incluso para el paraguayo Lino Oviedo). La presencia del Polo provocó un boom de participación del electorado. Este hecho desmiente a quienes caracterizan como revolucionaria por principio a la abstención electoral, pues casi siempre es la antesala del ascenso de un político fuertemente demagógico.


Hugo Chávez se animó en 1993 a protagonizar un levantamiento militar con fuerte participación popular, que se oponía al entreguismo y la pauperización llevados adelante por la oligarquía democrática en el poder. A partir de aquí construyó su base popular, reclamando contra las privatizaciones y el pago de la deuda externa y planteando la convocatoria de una Asamblea Constituyente que modifique por completo el sistema político.


Pero aunque el triunfo de Chávez, el domingo, no suscitó ninguna algarabía en Washington, también llamó la atención que el bolívar venezolano no registrara ninguna caída. Es que no sólo el resultado electoral ya estaba ‘descontado’; también lo está la ‘moderación’ que han ido sufriendo los planteos de Chávez. En un discurso, a fines de octubre, en la Cámara de Comercio Venezolano Americana, Chávez se comprometió «a respetar los acuerdos con el capital privado nacional e internacional (privatizaciones), no atacar la propiedad privada y pagar la deuda externa». Es lógico que el presidente de la consultora VenEconomía concluyera entonces en que «Hay dos Chávez… el populista, peronista, allendista… y un segundo más moderado; …el más probable es el tradicional» (El Cronista, 10/11).


Síganme, que no los voy a defraudar.

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