19/02/1998 | 574

Estados Unidos le dio armas químicas a Irak

Irak es una nación militarmente inofensiva desde cualquier punto de vista que se lo considere. Todos los comentaristas coinciden en que si hiciera la menor tentativa de usar las escasas armas químicas a su disposición, sería barrida en pocas horas por un bombardeo de la Otan. De modo que la agresión que prepara el imperialismo yanqui tiene motivaciones eminentemente políticas, referidas al control de los recursos energéticos de toda la región que va del mar Caspio al golfo Pérsico.


Sin embargo, el gobierno de Saddam Hussein ya usó la guerra bacteriológica en tres oportunidades en el pasado, pero por orden del imperialismo mundial. Nada menos que el ultraimperialista The Wall Street Journal (16/2) relata que cuando invadió a Irán, en 1980, con el apoyo de todas las naciones imperialistas, con excepción de la URSS e Israel, para detener el empuje de la revolución iraní que un año antes había derrocado al sha, Irak recurrió abiertamente al uso de armas químicas provistas por el imperialismo. Cuando, dice el diario, «una ola tras otra de contraataques de la infantería iraní arrollaron al ejército iraquí… la amenaza de la extensión de la revolución estremeció a las capitales a lo largo del Medio Oriente y Europa. Concedieron préstamos, asesoramiento en misiles avanzados y casi todos los aparatos que Irak necesitaba para revivir su programa armamentístico. En 1983 sus esfuerzos rindieron frutos. Irak atacó a las fuerzas iraníes con gas mostaza y poco después utilizó bombas de tabún, una sustancia química mortal. Este fue el ataque químico más mortífero desde la Primera Guerra Mundial y cambió el curso de la guerra a favor de Irak» (reproducido por La Nación).


La rememoración es instructiva, porque cuando se trata de combatir a la revolución y a las masas, el imperialismo no ahorra ninguno de los medios más criminales a su disposición. Es necesario que los pueblos conozcan estas denuncias y también es necesario que se forme un Tribunal Internacional para juzgar por crímenes de guerra a los Reagan, Bush y Clinton; a los That–cher, Major y Blair, y a los Chirac y Jospin.


Los yanquis denuncian que Irak utilizó armas químicas contra los shiitas y contra los kurdos, pero ocultan que esto ocurrió por instigación norteamericana. Así lo recuerda la columnista Flora Lewis, en el International Herald Tibune(13/2): «A Saddam se le permitió que rescatara sus helicópteros y usara su Guardia Republicana ilesa para aplastar la sublevación shiita en el sur, y cuando se logró esto que las mandara al norte contra los kurdos». El británico The Guardian (8/2) también recuerda que los «gobiernos de Occidente miraron para otro lado cuando esto ocurrió».


En síntesis, la guerra bacteriológica es un arma del imperialismo civilizado. El nacionalismo iraquí de Saddam Hussein es una excecrencia de los atropellos imperialistas en el Medio Oriente.

También te puede interesar:

La complicidad de los presidentes López Obrador y Giammattei.
Por encargo norteamericano, la inteligencia danesa monitoreaba a líderes del viejo continente.
Crecen las acciones de lucha en apoyo al pueblo palestino.
Brasil - Estados Unidos - Canadá - India.